Suspenden a cura acusado de espía
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El padre Konrad Stanislaw Hejmo rechaza las acusaciones de haber colaborado con los comunistas polacos.
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Ciudad del Vaticano, (AFP).—
El padre Konrad Stanislaw Hejmo, quien trabajaba con el difunto Papa Juan Pablo II, fue suspendido ayer de “dos a tres semanas” por los Padres Dominicos por sospechas de haber colaborado con los servicios de seguridad comunistas polacos, anunció el superior de la orden a la que pertenece.
“El padre Hejmo no es un espía, sólo alguien que habló mucho, de manera muy abierta e irresponsable, lo que condujo a dar informaciones a los servicios secretos comunistas”, declaró el padre Maciey Zieba, superior de los dominicos polacos.
Enviado a Roma en 1979 por el primado de Polonia de la época, monseñor Stefan Wyszynski, el padre Hejmo dirigió en esa ciudad el centro de recepción de peregrinos polacos Corda Cordi y en la década de 1980 organizó las ayudas a los inmigrantes polacos en la capital italiana.
Esa posición clave le permitía estar en contacto frecuente con el entorno polaco del ex Sumo Pontífice.
La suspensión se limita por el momento a un plazo de “dos o tres semanas”.
Durante ese período, la orden estudiará los documentos del Instituto de la Memoria Nacional (IPN) sobre crímenes del comunismo y el nazismo, explicó el responsable dominico.
El IPN había acusado a fines de abril al padre Hejmo de haber colaborado secretamente en los años ochenta con los servicios de seguridad de la Polonia comunista.
Al rechazar las acusaciones, hace una semana, el padre Hejmo se describió como un “ingenuo” y reconoció que, a principios de los años ochenta, pudo haber sido manipulado por un agente polaco de la Stasi (servicios secretos de la ex Alemania del Este) de nombre “Andrej”.
El Padre comentó que el Papa Juan Pablo II sabía que los servicios secretos de los países de Europa Oriental habían colocado un “ángel de la guarda” junto a cada sacerdote polaco en el Vaticano para espiarlos.
“Todos los sacerdotes polacos estaban vigilados” por los servicios de espionaje de la Polonia comunista.
“Cuando hablábamos con el Santo Padre, él decía que conocía la existencia de esos 'ángeles de la guarda'”, precisó.
“Esas polémicas surgen ahora que (Juan Pablo II) ya no está para hablar”, argumentó en su defensa.
El presidente del IPN, Leon Kieres, había indicado en sus acusaciones, sin embargo, que poseía informes testificando que el padre Hejmo colaboraba en secreto con los comunistas.
El sacerdote rechazó los cargos y denunció que las acusaciones formaban parte de una operación destinada a salpicar la imagen de Juan Pablo II.

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