Cumbre celebrará victoria sobre nazis
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Unos 60 jefes de Estado se reúnen mañana en Moscú |
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Veteranos de la Segunda Guerra Mundial bailan en la plaza frente al Teatro Bolshoi de Moscú en los preparativos de las festividades del 60 aniversario de la derrota nazi.
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AGENCIAS
El presidente ruso Vladimir Putin invitó a figuras de primer orden en la política internacional para celebrar mañana en Moscú el 60 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, una cumbre enorme e informal en la cual varios podrían disputarse el protagonismo.
Por encima de todo está la seguridad de estas ceremonias, que el Kremlin ha planificado para que sean pomposas aunque reservadas a un selecto grupo de invitados, unos 60 jefes de Estado y de Gobierno que empezarán a llegar desde este sábado a la capital rusa, y un puñado de privilegiados escogidos con suma atención.
Unos 20,000 policías estarán repartidos por cada rincón de su ciudad vigilando hasta el más mínimo detalle con la autorización, incluso, de efectuar constantes controles de identidad a los transeúntes.
Temiendo que atentados prochechenos manchen de sangre esta fiesta, las autoridades decidieron cerrar completamente el centro de la ciudad, con excepción de peatones que porten una acreditación especial.
Putin aspira a ser el anfitrión de una fiesta perfecta y ofrecer atenciones especiales al presidente estadounidense George W. Bush, con quien cenará el domingo, al jefe de Estado francés Jacques Chirac, a su homólogo chino Hu Jintao, al canciller alemán Gerhard Schroeder y al primer ministro japonés Junichiro Koizumi.
El mandatario ruso desea que no falte nada ni nadie para celebrar una victoria que a los ojos de los rusos se le debe en gran parte al Ejército Rojo y al pueblo de la URSS (27 millones de muertos soviéticos).
REUNIONES BILATERALES
Están previstas varias reuniones bilaterales entre los dirigentes invitados, así como una cumbre informal de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) el domingo, un encuentro del cuarteto sobre el conflicto israelo-palestino el lunes, y una cumbre Rusia-Unión Europea el martes.
Putin podría aprovechar la ocasión para reiterar su tema preferido: la lucha contra el terrorismo hoy, cuya esencia recuerda el combate contra el nazismo de ayer.
El tema del terrorismo se refiere sobre todo a la erradicación de los independentistas chechenos, según la terminología implícita del Kremlin.
Pero sus invitados estelares no tienen ninguna intención de dejar que se reserve sólo para él la gloria de las ceremonias de conmemoración, más aún cuando esta semana se escucharon críticas condenando la postura de esta fiesta en Moscú, que para algunos podría “glorificar” el papel desempeñado por el general José Stalin.
El presidente polaco Aleksander Kwasniewski advirtió que acudía a la conmemoración también para rendir homenaje a las víctimas de la represión soviética.
ESTONIA Y LITUANIA
La presidenta letona Vaira Vike-Freiberga recalcó que había aceptado viajar a Moscú para recordarle al mundo “que al final de la Segunda Guerra Mundial, la mitad de Europa no fue liberada”, puesto que 1945 marca el principio de la anexión de los Países Bálticos y de una parte de Europa del Este por los soviéticos.
Los mandatarios de Estonia y Lituania se negaron a asistir a estas ceremonias tras exigir una “condena oficial” por parte del Kremlin de la “ocupación” soviética.
Mientras tanto, el presidente George W. Bush tendrá que hacer un complicado ejercicio de diplomacia con su visita el fin de semana a las repúblicas bálticas ocupadas desde 1945 por los soviéticos y su viaje a Moscú el lunes para celebrar del 60 aniversario de la victoria aliada sobre la Alemania nazi.
En Moscú está previsto que el presidente estadounidense se reúna con “representantes de la sociedad civil”, en su mayoría activistas de derechos humanos, críticos de la política de Putin.
BUSH SE DISCULPA
El Presidente de EE.UU., George W. Bush, quien había recomendado a Rusia que se disculpara por la anexión soviética de las repúblicas bálticas, entonó ayer el “mea culpa” de su propio país por las decisiones que llevaron a la división de Europa durante la Guerra Fría.
En un discurso en Riga, al cumplirse el 60 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Bush aludió a la división de Europa creada por la guerra y el dominio soviético sobre el este del continente, “uno de los grandes errores de la historia”.
Por primera vez, admitió la responsabilidad, en parte estadounidense, al reconocer que “los acuerdos de Yalta siguieron la injusta tradición de los pactos de Munich y Molotov-Von Ribbentrop”, por los que Rusia y Alemania acordaron repartirse Polonia.
Los acuerdos de Yalta, suscritos por el primer ministro británico Winston Churchill, el presidente estadounidense Franklin Roosevelt, y el mandatario ruso Josef Stalin, en 1945, repartieron el mundo entre las potencias ganadoras de la guerra.
Letonia, Estonia y Lituania fueron anexadas a la URSS en conformidad al pacto germano-soviético Ribbentrop-Molotov, firmado en agosto de 1939, pero Alemania rompió el pacto en 1941 atacando a la URSS y ocupó los Países Bálticos que luego fueron ocupados por los soviéticos hasta 1991.
NO GLORIFICAR A STALIN
La presidenta letona Vaira Vike-Freiberga, estimó que el “8 de mayo no tiene que ser una glorificación de Stalin”, antes de viajar a Moscú para asistir a las ceremonias del 60 aniversario de la victoria sobre los nazis y donde será la única jefa de Estado de los Países Bálticos.

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