Intercediendo por el mundo
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Stella maris Venezia, Superiora del Monasterio Santa María de la Paz.
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Emiliano Chamorro La Libertad, Chontales
Son siete mujeres de origen extranjero que llevan una constante vida contemplativa suplicando a Dios por un mundo mejor, donde el odio, la violencia y la miseria sean sustituidos por el amor, la unidad y el progreso.
Viven en una zona rural rodeada de montañas y bosques en La Libertad, Chontales, donde combinan su vida espiritual con el trabajo manual.
Stella Maris Venezia, una mujer de estatura alta y modos cordiales, de origen argentino, es la Superiora del Monasterio Santa María de la Paz.
Llegó a Nicaragua hace cuatro años y asegura sentir un gran aprecio por el pueblo de Nicaragua, nación por la que constantemente está orando para que Dios la bendiga.
“Somos una comunidad de vida contemplativa y nuestra tarea principal es la búsqueda de Dios a través de la oración”, asegura Venecia.
Señala que como cristianas una de las bases más sólidas para encontrarse con Dios radica en la oración.
CONSAGRADAS
A diferencia de otras comunidades religiosas que tienen responsabilidades pastorales, las monjas trapenses del Monasterio Santa María de la Paz, llevan un estilo de vida monástica.
La vida monástica es un camino duro y sacrificado. La renuncia y entrega de uno mismo, son condiciones indispensables para alcanzar la meta común, la realización de Dios.
Una de las características de los monasterios es que se ubican en zonas rurales, o sea apartados de la ciudad.
A las monjas trapenses les gusta convivir rodeadas de la exuberante naturaleza. Llevan una vida sencilla que viven entre oración comunitaria y personal, alternándola con el trabajo manual, el cual consiste en preparar mermeladas las que luego comercializan, facilitándoles una fuente de subsistir económicamente.
Se levantan a diario desde las primeras horas de la madrugada, intercediendo ante Dios por todos los problemas que aquejan a la humanidad, pero también oran por la salvación de la humanidad.
Stella Venezia asegura que ha podido percibir que Nicaragua es un pueblo muy cálido y religioso, y en ese sentido indicó que es importante “vivir en el amor de Dios” independientemente de que cada quien tenga su propia creencia.
En ese aspecto, señaló que es importante el respeto y la tolerancia entre los seres humanos, como una forma de evitar las diferencias para llevar una vida más coherente.
MEDIO AMBIENTE
La monja lamentó el deterioro del medio ambiente en la zona, situación que señala es consecuencia de la falta de formación del campesino, quien no tiene conciencia del daño que se hace y provoca al ecosistema.
“Hace falta una formación integral, pero además, creo que faltan campañas de más concientización sobre el valor de preservar la naturaleza”, indica, tras asegurar que si se deteriora la naturaleza, se deteriora la vida del ser humano.
INJUSTICIAS
Por otro lado, Venezia señala que la corrupción y las injusticias sociales son consecuencias del pecado, que han transformado al planeta en un lugar difícil y conflictivo, sin embargo, asegura que siempre hay esperanzas “y esas esperanzas sólo podemos concretizarlas cuando tenemos una comunión fiel con Dios”, sugirió.
La monja reconoció que el planeta vive momentos de mucha violencia y miseria, situación que asegura es derivada de las acciones del pecado, por lo que sugiere la búsqueda constante con el Creador, quien es el único que puede transformar la vida del pecador.
Llevan una vida contemplativa y rezan siete veces al día, como una forma de comunión con Cristo
Viven en constante oración y comunicación con Dios, rogando por la salvación de la humanidad y por un mundo mejor
Por la humanidad
Las monjas, o hermanas a como también les llaman, se levantan a las 3:45 de la madrugada, tiempo en el que inician a orar. Toda la jornada de oración y trabajo es un encuentro con Cristo.
Se reúnen siete veces al día para rezar con el canto de los salmos, comenzando desde antes que salga el sol y en unión con toda la Iglesia, intercediendo por la salvación de la humanidad.
El monasterio también ofrece hospedería y para ese fin dispone de diez habitaciones para aquellas personas que deseen realizar retiros y oraciones en un clima de paz, en contacto con la naturaleza.
EL PECADO
“El pecado está en todo, entonces, cuando se sirve más al pecado que a la gracia de Dios, las consecuencias son la corrupción e intereses personales; los que son ricos quieren ser más ricos, mientras los pobres son cada vez más pobres”, asegura la monja Stella Venecia, directora del Monasterio Santa María de la Paz.

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