SáBADO 7 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23802 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Blanco y negro
Otro golpe a la tarifa de luz es inevitable

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Eduardo Enríquez

Sólo un demagogo no podría ver la necesidad de elevar la tarifa de energía eléctrica en un país que no produce petróleo, pero al que su “genial” clase política lo ha llevado a depender de la generación térmica en un 80 por ciento.

Es cuestión de simple aritmética. Con los precios actuales del petróleo, que van en constante ascenso, más el permanente problema de todos los “pegados” de los asentamientos y todos los que roban luz en los residenciales, no hay manera de que la tarifa se mantenga.

Las plantas generadoras tienen que comprar ese petróleo cada vez más caro, así que venden más caro, y la comercializadora Unión Fenosa igual que las generadoras vinieron aquí a hacer negocios, no a subsidiar a los nicaragüenses.

Las opción de racionar energía para paliar la crisis es absurda desde el punto de vista económico, sería un freno inmediato al escaso desarrollo económico que estamos viviendo, además que los inversionistas borrarían de sus planes al país. Además de eso, no creo que uno solo de nuestros políticos se quiera poner la soga al cuello trayendo a la memoria de los nicaragüenses las oscuras noches de la década de los 80. Indudablemente que eso sería un suicidio político, porque la gente “les pasaría la cuenta”.

Lo curioso es que la gente parece no entender que ya tiene suficientes motivos para “pasarle la cuenta” a los actuales políticos, particularmente del Partido Liberal Constitucionalista y del Frente Sandinista, por ponernos en esta situación de tener que soportar constantes alzas.

No hay que olvidar que a inicios de los años 90 la capacidad de generación que dejó el Gobierno sandinista era nula, entonces tenía sentido fomentar la inversión en generadoras térmicas (a base de petróleo) que rápidamente pudieran satisfacer la demanda energética, pero eso era sólo un primer paso para comprar tiempo y poder abrir las puertas a inversionistas interesados en construir plantas hidroeléctricas, por ejemplo, que garantizan generación más barata.

Sin embargo, los políticos del PLC y del FSLN, a quienes la mayoría de los nicaragüenses les ha confiado la responsabilidad de ver cómo se solucionan estos problemas, más bien se han dedicado a enriquecerse y a hacer pactos para manejar las instituciones del Estado para su beneficio.

Ahora que la situación es prácticamente insostenible, salen con propuestas que debieron haber hecho y avanzado desde hace años, como la aprobación a troche y moche de leyes que fomenten la generación renovable. O con ideas absurdas como entregar “un bono” a los trabajadores para que puedan hacer frente a las alzas, como si el Presupuesto de la República fuese una fuente inagotable de dinero, o como que si ese presupuesto no lo alimentáramos los mismos nicaragüenses con los impuestos.

La verdad es que el alza es inevitable, y también serán inevitables futuras alzas, porque no hay solución a corto plazo. Lo único que nos queda es, a la hora de salir a votar, hacerlo en masa y barrer con todos esos irresponsables que hemos puesto en posiciones de poder. Nada más.
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