Locuciones
Enrique Peña Hernández
En el lenguaje popular, coloquial o familiar e incluso, en el culto, suelen emplearse con cierta frecuencia expresiones que llevan como núcleo las palabras santo y pinol. Mencionaré algunas de las más usadas.
— Con el nombre santo: De qué santo..., Con qué objeto o finalidad, por qué razón o motivo, no me liga ninguna relación. Ej.: Es necesario que concurras a la fiesta de cumpleaños del ministro X.
¡De qué santo....! Entre santa y santo, pared de calicanto. —Tanto él como ella eran muy piadosos, virtuosos, respetuosos; pero la compañía en el trabajo los juntó, al extremo de que salieron “enredados”: Entre santa y santo, pared de calicanto.
No hay que creer en santos que orinan. En los seres humanos, aunque demuestren e inspiren santidad, no se debe creer; porque en la primera de bastos se olvida la santidad.
Con el santo por aquí, con el santo por allá, con el santo por todas partes. Dícese de la persona llena de dificultades, preocupaciones o problemas, que los ofrece y presenta por todas partes.
Tener cara de santo y serlo sólo de apariencia. El sentido de esta expresión en bien claro: las apariencias engañan.
Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. Dícese de la cooperación que debe darse a alguien en algún negocio o asunto: no debe ser exagerada, que cause daño; ni exigua, que en nada ayude.
El tiempo perdido los santos lo lloran. Aplícase al que permanece ocioso, de vago, sin hacer nada; o cuando se pierde el tiempo sin hacer nada provechoso.
No ser santo de su devoción. No me simpatiza, ni cae bien esa persona. Ej. No iré a su graduación profesional, porque no es santo de mi devoción.
— Con el nombre pinol: El que tiene más galillo traga más pinol. La persona que tiene más agallas, decisión, fuerza de carácter e incluso poder y dinero, se queda con lo mejor.
No es para cualquiera chiflar a caballo comiendo pinol. Se necesita tener talento para realizar ciertas tareas.
¡Eso es más viejo que el pinol! Locución común y corriente que se suele aplicar a lo que es muy conocido.
El que siembra su maíz que se beba su pinol. El que trabaja, tiene derecho de gastar su dinero en lo que le parezca.
Pescado frito sin pinol, no es rico. Según la costumbre culinaria nicaragüense, el pescado debe freírse con pinol.
¡Adiós, mi pinolito! Es un piropo, en que se destaca el aprecio que se le tiene al pinol y se le aplica a una mujer que se admira.
Sólo los muertos no beben pinol. Los nicaragüenses o “pinoleros” sólo muertos ya no bebemos pinol.
Ser más conocido que el pinol. Se explica por sí mismo. 
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