El Milán, vive
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Saca triunfo de las brasas ante el PSV |
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AP
EINDHOVEN/ HOLANDA.- Un milagroso gol de Ambrosini en el tiempo de descuento le dio al Milán el pase a la Final de la Copa de Campeones, a pesar de haber perdido 3-1 ante el PSV en el partido de vuelta de la semifinal.
Ambrosini anotó de cabeza el gol decisivo a los 91 minutos, tras un providencial pase del brasileño Kaká. El Milán, seis veces campeón de Europa, se clasificó por décima vez a la Final de esta competición. El resultado de la eliminatoria fue de 3-3, pero los italianos clasifican por el doble valor de los goles en campo contrario.
Los tres goles del PSV fueron obra del surcoreano Ji Sung a los 9 minutos y Philip Cocu a los 65 y 92 minutos.
El equipo italiano llegó con una ventaja de 2-0 del partido de ida, pero el PSV arrancó como tromba decidido a jugarse el todo por el todo frente a un Milán que llevaba seis juegos consecutivos sin que le anotaran goles.
Con un fulminante contragolpe los de casa se adelantaron en los primeros compases del partido, gracias a la habilidad de Ji Sung Park. Tras un pase de Jan Hesselink, Park definió con un remate soberbio en el cual Dida, el arquero brasileño del Milán, no pudo hacer nada.
Un Milán en exceso conservador dio la impresión de conformarse con el 1-0, un marcador que igual le servía para clasificarse y exigió muy poco a Gomes, el otro portero.
Cocu puso el 2-0 tras una maniobra de otro surcoreano, Lee Young Pyo, quien resultó toda una pesadilla para el veterano brasileño Cafú por la banda izquierda.
Lee desairó a Cafú y sirvió un centro preciso que Cocu cabeceó a gol. El PSV había empatado la eliminatoria y quizás esto fue la perdición de los locales, que en vez de continuar atacando a un Milán que estaba a su merced, retrocedieron a cuidar el score.
El Milán comenzó a apretar y a generar una ocasión tras otra y la tromba comenzó a ser italiana. Cuando todo parecía irse al tiempo de descuento y ningún equipo perforaba la red contraria, apareció Kaká, que con un cruce a los 91 minutos le puso la pelota a Ambrosini en la cabeza y este no desaprovechó la oportunidad. Los milanistas enloquecieron y el estadio quedó mudo.

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