JUEVES 31 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23765 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




En letra pequeña

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Fabián Medina
fabian-medina@laprensa.com.ni

MANU MILITARI

¿Se puede cobrar impuestos vía manu militari? No. Ni las leyes ni Dios deberían permitir tal crueldad que nos devuelve de romplón a la prehistoria. A aquella época en la que verdugos de hacha y capucha se encargaban de disuadir a los morosos, tal como se caricaturiza en ‘Olafo el Vikingo’. Pero ¡qué cosas! Eso es lo que está haciendo el Alcalde de Managua, Dionisio Marenco. No es que simplemente encadenó un impuesto con otro. No. Militarizó la recolección de impuestos.



VIEJA HISTORIA

Desde los tiempos en que Arnoldo Alemán era alcalde, existía la pretensión de usar a la Policía para recaudar impuestos, principalmente el bendito sticker de rodamiento. Y hay que decirlo con todas sus letras: la Policía se vendió para este fin. Sin que la ley le diese esa facultad, la Policía empezó a pedir el sticker de rodamiento, mientras la Alcaldía de Managua les daba botas y otras vituallas. Finalmente lograron meter el impuesto municipal en la Ley de Tránsito, y vean lo que está pasando: para poder comprar el sticker, tengo que pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles y llevar una solvencia a donde me venden el sticker y así darles el dinero que me quieren sacar con el cuento de la placa nueva... ¡uf! Nos esquilman y todavía nos garrotean.



SOBORNO

No sé si les había dicho ya que la Policía, por generosidad de la Alcaldía, se quedará con un 25 por ciento de lo recaudado con el sticker. Ese detalle explica porqué la Policía ha mostrado como cobradora una eficiencia que no se le conoce combatiendo el crimen, y haya dejado que se revuelva el sebo con la manteca, haciendo que para pagar un impuesto se deba pagar otro y otro...



SOÑAR DESPIERTO

No vayan a creer que las tengo todas contra el alcalde Marenco. A mí me gusta oírlo hablar de sus planes de modernización del transporte urbano de Managua. Un usuario llega a la ventanilla, compra los tiquetes que desee para viajar, sube luego a un bus nuevo y confortable, donde un ojo electrónico lee y marca el tiquete. Puede cambiar de bus tantas veces desee con el mismo tiquete mientras no se le venza, sin que nadie lo empuje, lo insulte o le robe. Se oye bonito y quiero creerle a Marenco, porque no es nada que no se haga en otros países. Pero, para que algo así de bonito suceda en Nicaragua, primero hay que liberar el transporte de las mafias que lo secuestraron, y que aparentemente han resultado ser muy amigas de nuestro fantasioso alcalde capitalino.



ÚLTIMA OFENSIVA

Vuelve la mula al trigo. Los liberales han iniciado el enésimo intento de liberar a Arnoldo Alemán. Ellos creen que éste sí es el momento, por dos razones. Uno, el Frente Sandinista debe pagar lo consumido; y dos, el Ejecutivo mismo ya necesita que se termine la mancuerna entre liberales y sandinistas, y aunque sea sólo por conveniencias empiecen a simular el pleito que ordena el manual del buen pactista. Es posible entonces que por casualidad algunos diputados sandinistas se ausenten, dejándole quórum y mayoría a los arnoldistas; es posible que alguien de la bancada Azul y Blanco vote a favor de la libertad del caudillo liberal, o también puede suceder que mientras esperamos ver salir a Alemán por la puerta de la amnistía, salga escondido por la puerta del fondo que algún juez venal le abrirá con uno de esos fallos que son tan frecuentes en este país.
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