Una sonda alimenta al Papa
Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II recibe alimentos por medio de una sonda que entra por su nariz, dijo el Vaticano el miércoles, poco después que el Pontífice apareciera en su ventana que da a la Plaza de San Pedro e intentara en vano hablar.
El vocero del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, dijo que la convalecencia del Papa, de 84 años, era lenta y progresiva. El Pontífice fue sometido a una traqueotomía el 24 de febrero por complicaciones respiratorias.
El objetivo de la sonda era mejorar la ingestión calórica y ayudar a una efectiva recuperación de fuerzas, dijo el portavoz en un comunicado.
Navarro Valls emitió el primer parte médico sobre Juan Pablo desde el 10 de marzo, tres días antes de recibir el alta, y aparentemente salía al cruce de informes de prensa según los cuales el Papa podría volver al hospital para que le insertaran una sonda alimentaria en el estómago a raíz de dificultades para tragar.
No había sonda a la vista cuando Juan Pablo apareció en su ventana el miércoles. La colocación de una sonda alimentaria es un procedimiento usual para las personas que requieren nutrición suplementaria.
La sonda nasogástrica como la que se insertó a Juan Pablo es un tubo de plástico que ingresa por la nariz, pasa por la garganta y desciende al estómago. A través de ésta se le suministran alimentos líquidos. Si bien es molesta para el paciente, no requiere, por lo general, anestesia ni cirugía.
La declaración del Vaticano dice que Juan Pablo pasa muchas horas sentado en un sillón, celebra la misa en su capilla privada y mantiene reuniones de trabajo con sus asistentes para seguir directamente las actividades de la Santa Sede y la vida de la Iglesia.
MENOR RIESGO DE INFECCIÓN
Expertos italianos aseguraron que la decisión de alimentar al Papa Juan Pablo II, que padece anemia, mediante una sonda nasogástrica, le permitirá recuperar fuerzas y evitar riesgos de infecciones.
“La nutrición enteral, es decir, directa al aparato digestivo, es bien conocida y no entraña riesgos”, aseguró el doctor Adolfo Attili, gastroenterólogo de la Universidad de Roma La Sapienza, que destacó que tiene la ventaja de “que evita riesgos relacionados con la mala deglución y en particular que algún alimento acabe en las vías respiratorias provocando una neumonía”.
Este riesgo amenaza en particular a los pacientes aquejados de Parkinson, como es el caso de Juan Pablo II.
“Además es posible conocer la composición de la nutrición, como el número de proteínas, lípidos, carbohidratos y calorías necesarias para una correcta alimentación. Se trata de todos modos de sustancias que deben ser digeridas”, agregó.
El médico personal del Papa, Renato Buzzonetti, decidió aplicar una sonda por la nariz, nasogástrica, con la esperanza de que el Papa pueda recuperar las fuerzas y comenzar a alimentarse con normalidad.
La sonda es muy molesta y suele crear pequeñas úlceras internas en los lugares donde se curva, como el esófago o el estómago, por lo que sólo se usa de manera temporal, según los expertos.
Con la nueva intervención quirúrgica, surgen varias preguntas, como el tiempo que el Papa deberá ser alimentado artificialmente y si tendrá que volver a ser hospitalizado para una nueva operación.
EXPERTOS: LE IMPLANTARÁN SONDA PERMANENTE
La sonda temporal que se le ha implantado al Papa para facilitar su alimentación precede en muchos casos a una intervención quirúrgica para colocar una permanente, según afirmó el presidente de la Asociación Italiana del Parkinson, el neurólogo Gianni Pezzoli.
"La inserción de una sonda nasogástrica para mejorar la alimentación, habitualmente precede a la aplicación de una PEG" (gastrotomía por endoscopia percutánea), según sus siglas en inglés, señaló Pezzoli.
La PEG consiste en la introducción de una sonda de un centímetro de diámetro, que se aplica en la pared abdominal para hacer pasar los alimentos.
Actualmente al Pontífice se le ha colocado una sonda temporal que va desde la nariz hasta el estómago, pero "es necesario ver cómo la tolera", señaló el neurólogo.
"Hay que tener en cuenta que después de algunas semanas, la sonda tiende a crear molestias y úlceras en los lugares donde se curva, en el esófago o el estómago. Por eso, se retira y se sustituye con algo definitivo como la PEG", añadió.
Según Pezzoli, una vez resuelto el problema de la alimentación, no se descarta que se pueda cerrar la traqueotomía a fin de que Juan Pablo II pueda recuperar el habla.
La doctora Barbara Paris, directora de Geriatría en el Centro Médico Maimonides, de Nueva York, coincidió con el anterior criterio. Paris dijo que la sonda nasogástrica podría ser un recurso temporal para mejorar su alimentación mientras se recupera. Pero también podría ser un paso previo a insertarle una sonda permanente directamente en el estómago, recalcó.
La llamada gastrotomía endoscópica percutánea requiere una incisión en el abdomen para introducir la sonda en el estómago. La sonda nasogástrica es una solución menos traumática y más sencilla, dijo Paris.
EN VANO, OTRA VEZ
El Papa apareció ayer poco después de las 11:00 horas locales (03:00 en Nicaragua) en la ventana de su apartamento que da sobre la Plaza de San Pedro, para bendecir a los fieles y trató breve e infructuosamente de dirigirles algunas palabras. La aparición resultó menos dramática que la del Domingo de Pascua, cuando intentó en vano pronunciar la bendición “Urbi et Orbi”, aunque los cientos de peregrinos que se congregaron en la Plaza notaron que ha perdido mucho peso.
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