El veto a la “ley Arce”
El martes de esta semana el Presidente de la República vetó el Artículo 17 de la Ley de Equidad Fiscal, el cual, junto con la reforma al Artículo 68 de la Constitución, es conocido como “ley Arce” y tiene el propósito de castigar a los medios de información con cargas tributarias adicionales a los impuestos ordinarios que siempre han pagado.
El Presidente señala correctamente en la Exposición de Motivos del veto parcial a la Ley de Equidad Fiscal que “la restricción de exenciones a los medios de comunicación social, contenida en el Artículo 17 de esa ley, resulta lesiva para la libertad de expresión”. Y agrega que dicho artículo “abre la posibilidad de que en el futuro estos beneficios fiscales sean ampliados o restringidos discrecionalmente en perjuicio de la independencia de criterio que deben mantener los medios de comunicación frente al Estado”. Además, en declaraciones a los medios el presidente Enrique Bolaños recordó que en el año 2001 él y Daniel Ortega firmaron la Declaración de Chapultepec, con lo que adquirieron un “compromiso de honor para respetar la libertad de expresión e información”.
Como se recordará, en el año 1995 una reforma constitucional democrática estableció en el Artículo 68 de la Constitución la exoneración de impuestos por la adquisición de papel, tinta, maquinaria y repuestos necesarios para el funcionamiento de los medios de comunicación social, para garantizar que la libertad de prensa no fuese menoscabada mediante la imposición de cargas tributarias sujetas a la voluntad política de quienes controlan el poder del Estado.
Pero esa exoneración constitucional no significa que los medios de comunicación social no deben pagar impuestos, como mañosamente han dicho o insinuado los promotores de la “ley Arce”. Ni significa tampoco que las exoneraciones por la adquisición de papel, tinta, maquinaria y respuestas para la producción y funcionamiento de los medios , son para beneficiar a sus dueños. La verdad, plenamente demostrada, es que los medios de comunicación sí pagan los impuestos que les corresponde pagar; y el beneficio de la exoneración de papel, insumos y equipos se transfiere directamente a los usuarios de la información, por ejemplo, en el caso de los medios impresos, mediante el precio reducido de venta del periódico al público.
O sea que de no ser por la exoneración establecida en la Constitución como protección a la libertad de prensa, el precio de los periódicos tendría que ser mayor que el actual, los costos de operación de los medios en general aumentarían y se restringiría el acceso de los ciudadanos a la información, que es sin duda lo que pretenden los diputados que aprobaron la “ley Arce”, además de castigar a los medios de comunicación social independientes por sus denuncias de la corrupción y del pacto libero-sandinista.
Los mismos diputados sandinistas que instigaron la aprobación de la “ley Arce” reconocieron públicamente que su intención era perjudicar a determinados medios de comunicación independientes, que según ellos son empresas exitosas gracias a la exoneración constitucional. Lo cual es absolutamente falso, como lo demuestra el hecho de que los periódicos del FSLN (Barricada) y del PLC (La Noticia) también se beneficiaron con las exoneraciones y sin embargo fracasaron lastimosamente como empresas y como medios de información. En realidad, el éxito de medios de comunicación como LA PRENSA se debe a su alta calidad profesional, a su independencia y credibilidad, al servicio que presta a los ciudadanos y a la sociedad, así como a la capacidad gerencial con que es administrado.
De modo que el veto presidencial a la “ley Arce” debe ser aceptado por la mayoría de los diputados de la Asamblea Nacional que son o que dicen ser democráticos y por lo tanto respetuosos de la libertad de prensa. Y en todo caso, si el veto fuese rechazado nosotros seguiremos rechazando la oprobiosa “ley Arce”, no sólo en los tribunales nicaragüenses sino también ante la justicia internacional, hasta derrotarla.
El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal dijo en una ocasión que la libertad de prensa “necesita para existir de una activa militancia que ponga todo su esfuerzo y sus cinco sentidos en conquistarla diariamente”. Y eso es lo que hacemos y seguiremos haciendo todos los días.

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