MIéRCOLES 30 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23764 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE





Ley para microfinancieras en veremos

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. El marco legal que normará las microfinanzas del país ya fue aprobado en lo general hace más de un año y su aprobación en lo particular sigue a la espera, mientras tanto las empresas microfinancieras hacen el último intento por cambiar algunos puntos del proyecto

 

Luis Núñez S.,
Ricardo Guerrero y
Gerardo Bravo

Poder captar ahorros del público, lograr incentivos y una tasa de interés libre, son los puntos que las microfinancieras consideran debe contemplar la nueva Ley Especial de Asociaciones de Microfinanzas, que está en discusión en la Asamblea Nacional y que ya fue aprobada en lo general en enero del 2004.

Sobre la captación de depósitos, el proyecto de ley expresa en su Artículo 20 como prohibición “captar depósitos del público bajo cualquier modalidad”. Sin embargo, el directivo de la Asociación de Microfinancieras (Asomif), Alfredo Alaniz, considera que esta actividad podría significar una reducción en las tasas de interés de los créditos de estas instituciones, la cual está regida por el Banco Central de Nicaragua (BCN), dado que permitiría a estas instituciones contar con mayor disponibilidad de recursos.

Pero el tema de las tasas de interés es otro de los puntos espinosos, dado que hasta el momento se mantiene un control sobre ellas generando mecanismos de defensa de las microfinancieras que les permite enfrentar estos controles.

Alfredo Alaniz, ex presidente de Asomif, sostiene que este punto ha generado preocupación en el sector de microfinancieras, ya que el proyecto de ley propone que la tasa de interés estará de acuerdo con el Artículo 46 de la Ley General de Bancos que establece que “en los contratos que los bancos celebren con sus clientes, éstos podrán pactar libremente las tasas de interés. Por consiguiente, quedan derogadas todas las disposiciones legales que se opongan a este artículo”. No obstante prevalece la preocupación de que a última hora el plenario cambie el artículo y los deje “amarrados”.

El diputado de la bancada del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Wilfredo Navarro, aclara que el espíritu de la ley es garantizar que los clientes de las microfinancieras no paguen créditos con tasas de interés de usura, “estamos tratando de frenar los abusos de algunas microfinancieras”.

MUCHAS MOCIONES

Navarro agrega que hay veinte mociones de consenso en el Parlamento en torno a esa ley, lo que garantizará que la misma sea aprobada rápidamente.

Pero Alaniz sostiene que si bien el propósito de la ley es normar esta actividad (microfinanzas) y alcanzar una mayor transparencia, “la transparencia se ha perdido, en gran parte, por la Ley de Préstamos entre Particulares”.

Alaniz cree que mantener esta regulación no contribuiría mucho al desarrollo del sector. La Ley de Préstamos entre Particulares denominada también popularmente como “antiusura” estableció un techo para las tasas de interés con la finalidad de evitar abusos. No obstante, según los directivos de Asomif, esto más bien creó un mecanismo entre las asociaciones en el que se establecieron “otros cobros que más bien confunden a los clientes”.

Pero esta ley, según el diputado Navarro, se mantendrá vigente aún cuando se apruebe la Ley de Microfinanzas. Además el proyecto no contempla anularla una vez aprobada.

Por su parte Julio Flores, gerente general del Fondo de Desarrollo Local (FDL), una microfinanciera, destaca que así como la Asamblea Nacional dejó libre la tasa de interés en la Ley de Tarjetas de Crédito de esa misma forma esperan que se mantenga esa misma correspondencia para las microfinanzas sobre todo por el nivel de cobertura que tienen en lugares donde no existe ningún tipo de banco comercial.

Sobre esto el vicesuperintendente de Bancos y Otras Instituciones Financieras, Alfonso Llanes, asegura que la tasa de interés es un punto que estará definido por la ley misma.

NO CAPTARÁN AHORROS

Sobre la posibilidad de captar ahorros, el diputado Navarro fue categórico al señalar que de ninguna manera van a aprobar que estas instituciones capten recursos del público y “la que quiera hacerlo debe llenar los requisitos establecidos para los nuevos bancos”, aún cuando los representantes de Asomif argumentan que están en capacidad para ello.

De acuerdo con Alfredo Alaniz, estas microfinancieras no disponen de recursos a largo plazo y ni de buenas tasas de interés, por lo que consideran que han encontrado que en todo el sistema financiero los recursos más baratos son los ahorros del público, “insistiremos para que se autorice a las microfinancieras a captar los ahorros por lo menos de sus deudores a como lo hacen las cooperativas de ahorro y créditos, que reciben depósitos de sus asociados y a la vez les prestan a los que lo necesitan”, reduciendo con ello los riegos de que una institución caiga en estado de insolvencia y que no pueda pagar sus ahorros tal y como sucedió con los bancos.

Según Alaniz, ya lo plantearon como moción ante la Asamblea Nacional donde ha generado criterios encontrados de quienes están a favor y en contra, aunque según Navarro, hay consenso en rechazar esta solicitud de las asociaciones de microfinanzas.

Quizá el principal argumento en contra lo da el mismo Alaniz, cuando afirma que “algunos diputados tienen temor que las microfinancieras sean instituciones muy débiles y no puedan resolver el manejo de los ahorros del público”.

NO SE RINDEN

Pero las microfinancieras no se rinden y sostienen que pueden obtener del público en el primer año unos tres millones de dólares, para lo cual están invirtiendo alrededor de 700 mil dólares en establecer sistemas computarizados y mejorar las condiciones físicas para garantizar a los clientes las condiciones de seguridad necesarias para sus ahorros.

Pero más allá de la ley, las microfinancieras tienen otro reto, el de la modernización. Proceso encaminado a reducir sus costos de operación “es la segunda preocupación de Asomif”, señala Alaniz.

Brigit Helms, consultora internacional y coautora de una evaluación realizada a 17 agencias de cooperación que trabajan con microfinancieras, dice que es necesario que las microfinancieras estén redefiniendo su estrategia con vistas a evitar la duplicación de esfuerzos y el mejor aprovechamiento de los recursos.

En este sentido asegura que el papel de las microfinancieras no se limita al crédito sino a otros servicios como captación de ahorros, recibir pagos en zonas alejadas, transferencias de remesas familiares entre otros.

Un paso en esta dirección está en que la ley será un marco legal necesario para que estas asociaciones tengan acceso a fondos de la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI) que permitirán mejores condiciones para los usuarios, afirma.

DETALLES

A nivel internacional se define como microcréditos los que andan alrededor de tres veces el PIB per cápita, es decir unos dos mil 100 dólares en el caso de Nicaragua.

GRAN PRESENCIA

Las microfinancieras asociadas a la Asociación de Microfinancieras de Nicaragua (Asomif) cuentan con 202 sucursales en 145 municipios del país, constituyendo la red de servicios financieros más grande en la actualidad, atendiendo a más de 239 mil clientes con una cartera de crédito cercana a los 110 millones de dólares con una recuperación del 95 por ciento.
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