Terminan golpeados y sin botín
 |
|
|
|
Uno de los sospechosos capturado en una casa de Villa Venezuela era atendido en el Hospital Alemán Nicaragüense.
|
|
Elízabeth Romero
Dos sospechosos que penetraron a una vivienda en Villa Venezuela, con claras intenciones de robar, fueron a parar al Hospital Alemán Nicaragüense después que sus moradores los golpearon y desarmaron, frustrando sus propósitos.
Una patrulla del Distrito Seis de la Policía encontró a los sospechosos amarrados con mecates, después que los moradores de la vivienda número 1650, del sector D, andén 4, de Villa Venezuela, los desarmaron y pretendían lincharlos.
En el forcejeo para desarmar a uno de los sospechosos un habitante de la casa resultó herido en una de las piernas.
A eso de las 12 del mediodía de ayer, José Sequeira, de 33 años, y Yáder Antonio Beteta García, de 25, se presentaron a la casa de Armando González y Estelvina Newvall para pedir un poco de agua.
De paso uno de los visitantes preguntó si se encontraba Armando, lo que hace suponer a González que los sospechosos le seguían los pasos.
Ese día González había salido de su casa al Aeropuerto a retirar un dinero que le había enviado un socio, producto de un negocio que realiza en Corn Island. Pero en lugar de regresar a la casa, González se dirigió a realizar ciertas compras. Esto evitó que los ladrones lo despojaran del dinero.
En el momento en que Newvall le entregaba el vaso de agua a uno de los desconocidos, éste sacó su arma de fuego y le apuntó a la cabeza.
“¡Sentáte, que si no te voy a matar!”, recordó Newvall que le dijo uno de los visitantes, al tiempo que le colocaba la pistola en la cabeza.
“Pero yo no me sentaba, le agarré la pistola al hombre”, relató la mujer, quien indicó que después el armado logró retener la pistola y empuñarla en contra de su hijo de 15 años.
En ese momento en la casa se encontraban unos seis adultos y cuatro niños, mientras unos gritaban otros enfurecidos buscaban cómo neutralizar a los ladrones.
Entre todos los presentes desarmaron al armado y a su acompañante, y después de neutralizarlos los golpearon “con los puños” hasta dejarles con moretones en el rostro.

|