Familia
La nutrición de los bebés es clave para su inteligencia
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 | Cuando los bebés sufren de desnutrición, el tamaño de su cerebro es menor que el de otros que sí fueron alimentados adecuadamente |
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*Dra. María Mercedes Somarriba Ortega
Los niños mal- nutridos tienen un desarrollo psicomotor retrasado y el nivel intelectual es inferior al de los niños bien nutridos. Los niños malnutridos tardan más tiempo en caminar, en hablar; son niños retraídos, tímidos, inseguros, temerosos, tienen menos actividad física, duermen más tiempo que los niños bien nutridos.
Las condiciones de desnutrición hacen que el niño sea menos exigente, por lo tanto, la madre automáticamente presta menos atención. Por lo general, el niño demanda atención según sus condiciones físicas, su capacidad de energía y su propia actividad. En estos casos de desnutrición, lo único que puede sacar al niño adelante es la estimulación (hablarle, tocarle, jugar), pero el propio niño desnutrido no lo demanda, esto preocupa. El adulto que cuida al bebé desnutrido tiene que estimularlo y no esperar que éste demande atención.
En los desnutridos de uno a cinco años, el cerebro queda disminuido en un 10 a 17 por ciento, este efecto también se ha observado cuando los niños carecen de estimulación aunque tengan una dieta adecuada (niños con carencia afectiva, orfanatos).
El rápido crecimiento del cerebro se inicia en el sexto mes de embarazo hasta los dos años de la vida; ésta es la etapa crítica en la que se juega el desarrollo y el futuro del niño.
Una desnutrición en esta etapa es grave para el desarrollo cerebral del bebé. Si la alimentación falla en el primer año de vida, el cerebro quedará reducido a un número de neuronas y no podrá corregirse más adelante.
CRECIMIENTO DE LA CABEZA
Al nacer, la cabeza mide un perímetro de 34 centímetros en promedio. En los primeros seis meses, la cabeza crece 1.5 centímetros por mes, llegando a los 43 centímetros. De los seis a doce meses de edad, la cabeza crece 0.5 centímetros por mes, por lo que al año mide 46 centímetros. Después crece lentamente hasta llegar a los 56 centímetros, que es el tamaño del adulto.
Los padres siempre deben conocer el estado nutricional, el crecimiento y desarrollo de su hijo o hija, por eso deben acudir a la consulta de control de crecimiento y desarrollo, aunque aparentemente el bebé esté sano.
Clínica Sanángel
Teléfono: 277-3556
Pediatra General e Infectóloga 
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