SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 29 DE MARZO DE 2005



 
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La vida después del dolor

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.Hace poco, Emelina Cabrera perdió a su esposo. Su vida dio un giro radical. Actualmente es la encargada de la sala VIP del Aeropuerto Internacional de Managua

 

Gloria Picón Duarte

Su mirada es un poco triste, pero tiene una personalidad muy fuerte. Trata de vivir cada día con alegría, a pesar de que su corazón guarda la pena de haber perdido a su esposo hace algunos meses.

“Mi esposo murió de un infarto, era algo que no me esperaba, son partes de la vida que sorprenden, pero la vida sigue y hay que salir adelante”, expresó con mucha tristeza, Emelina Cabrera, Supervisora de la sala VIP, del Aeropuerto Internacional de Managua.

Emelina se graduó de administradora de empresas en la Universidad Centroamericana (UCA), y durante mucho tiempo se dedicó a trabajar en el negocio de su padre; sin embargo, para Emelina, el cuido y la administración en su hogar siempre ha sido lo primero, por lo cual durante algunos años pospuso su vida profesional.

El primer golpe fuerte que la vida le dio fue la muerte de su padre; sin embargo, en ese momento tuvo que ponerse las botas y su pantalón vaquero para dedicarse a la administración de una finca de ganado.

Posteriormente, tuvo que padecer la pena de perder a su esposo, “en un parpadear mi vida dio un giro que no esperaba, quedé desconcertada, no sabía cómo empezar de nuevo, pero el apoyo de la familia y de mis amigos, me dio la fuerza para salir adelante, tratando cada día de dar un paso más grande”, expresó.

En medio del dolor y la tristeza, y tratando de sacar fuerzas para salir adelante, se dedicó a trabajar como supervisora de la sala VIP del aeropuerto, donde su función es supervisar que los clientes se sientan satisfechos, en un ambiente acogedor y confortable.

Para Emelina, cada día hay que proponerse nuevas metas, “no conformarse con lo que se tiene, por que a medida que la vida va pasando, una se siente más estimulada con los logros alcanzados, por eso, siempre hay que proponerse nuevas metas y el cumplimiento de las mismas siempre será una satisfacción”, expresó.

Emelina es fiel devota de Madre Teresa de Calcuta, por lo que siempre lleva consigo un broche de su imagen. Reconoce que actualmente le hace mucha falta visitar a los ancianos de la iglesia El Calvario, ubicada en el Mercado Oriental, a quienes todos los martes les llevaba algo para comer; sin embargo, por su trabajo no puede hacerlo personalmente.

LA FAMILIA, LO MÁS IMPORTANTE

La vida familiar es lo que más disfruta Emelina.

Pasiones. Lo que más disfruta es compartir con su familia, sus dos hijas y su pequeña nieta. Ellas son su alegría y su orgullo.

Comprometida. El compromiso es con sus semejantes. Trabajaba con las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta. “Me encanta poder dar un poco de lo que tengo”, dice.

Refugio. “Me gusta mucho estar en mi hogar, me gusta cocinar, sobre todo, preparar platos salados”, nos cuenta.  
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