SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 29 DE MARZO DE 2005



 
Salud + belleza
Piernas sanas

Foto  
.El sedentarismo y los factores genéticos son causa de aparición de várices en las piernas. Conozca los métodos para prevenirlas y los tratamientos para eliminarlas

Modelo: Idania Riveralainez

 

Dr. Eduardo Miranda Sáenz*

La sangre sale del corazón hacia el organismo, a través de los vasos sanguíneos denominados arterias, para llevarle oxígeno y nutrientes, y emprende desde cualquier parte del cuerpo su viaje de vuelta al corazón a través de los vasos llamados venas.

La primera parte del camino es fácil, pues el corazón se encarga de impulsarla hacia delante, pero la vuelta desde algunas zonas es más difícil, pues no tiene bomba de vuelta hacia el corazón. Las regiones que están por encima del mismo lo tienen fácil: la sangre, por efecto de la gravedad, vuelve con escasos esfuerzos. Las regiones que están muy por debajo y muy lejos del corazón lo tienen, por el contrario, muy difícil, ya que hay un camino largo por hacer, que además es contra la gravedad.

A causa de esto, las venas de las piernas tienen válvulas, de forma que la sangre que va subiendo no puede volver a bajar por su propio peso. El bombeo se hace al mover los músculos de las piernas. Así, caminar es un ejercicio excelente para activar la circulación de las piernas.

Cuando, por diversas razones, al cuerpo le resulta imposible hacer que la sangre vuelva con fluidez al corazón, ésta se va estancando, y la vena se va dilatando. En un primer momento, si se favorece el retorno venoso dicha dilatación desaparece y la vena vuelve a ser normal. Pero si dura demasiado, y existe predisposición genética, no regresa a su tamaño original, las válvulas dejan de funcionar y se ocasiona una insuficiencia venosa que necesitará algún tipo de tratamiento.

A estos vasos dilatados se les llama várices, y pueden aparecer en cualquier lugar del organismo, aunque las de las piernas son las más frecuentes. Pueden ser desde pequeñas venas de araña o filamento de escoba, hasta venas tronculares de gran diámetro.

Las varices afectan a una de cada diez personas aproximadamente, y son tres veces más frecuentes en mujeres, fundamentalmente por efecto de los embarazos (que empeoran el retorno venoso) y los cambios hormonales. Más de dos tercios de los pacientes tienen antecedentes familiares. Pueden aparecer a cualquier edad, pero son mas frecuentes entre los 30 y los 70 años, y empeoran progresivamente.

Para algunos, son sólo un problema cosmético. Para otros, son causa de dolor e incomodidad e, incluso, pueden causar úlceras en la piel y otros problemas dermatológicos que empeoran con el tiempo. Los síntomas consisten en sensación de pesadez, inflamación, dolor de estiramiento, calambres nocturnos y desasosiego en las piernas. Síntomas que se agravan por permanecer largos periodos de pie o sentado, por la noche y antes de la menstruación.

DIAGNÓSTICO

Por muchos años, el examen clínico ha sido y continúa siendo el principal método diagnóstico. Numerosos exámenes clínicos han sido descritos (Trendelemburg, Schwartz, Perthes, Mahorner, Ochsner, etc.). Sin embargo, en ocasiones, es necesaria la ayuda del Doppler o del Duplex Scanning, que son una variedad de ultrasonido.

TRATAMIENTOS

Escleroterapia. Las venas varicosas pueden ser tratadas con Escleroterapia, método con el cual una solución esclerosante es inyectada dentro de la vena dañada con la consecuente destrucción y posterior desaparición de la vena. Los resultados, tanto cosméticos como clínicos son excepcionales

Cirugía. Cierto tipo de varices requiere una intervención quirúrgica, que en la mayoría de los casos se puede hacer sin hospitalización y con anestesia local. La escleroterapia también es complementaria de los diversos tratamientos quirúrgicos

La técnica incluye, por lo general, múltiples sesiones. Si se realiza correctamente, es prácticamente indolora y está exenta de complicaciones.

CONSEJOS

Los hábitos que debe aplicar a su vida diaria para disminuir los malestares acusados por las várices.

Auto-ayuda. Evitar sentarse o estar de pie y sin movimiento, durante largos períodos. Si el trabajo o la vida diaria son sedentarios, hay que flexionar piernas y tobillos frecuentemente, levantarse y andar. Al final del día, ayudará a aliviar todo recargo, el elevar las piernas unos centímetros por encima del nivel del corazón. El ejercicio regular (paseo, bicicleta, natación) disminuye la presión en las venas y alivia las molestias.

Medias compresivas. Proporcionan alivio inmediato y duradero, al comprimir las varicosidades y mejorar así el retorno venoso. Suelen estar diseñadas de forma que la máxima compresión se da alrededor de los tobillos y pantorrillas. Pueden estar indicadas también en el embarazo. En climas calurosos su uso es más restringido.

* El autor es miembro del equipo médico del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.  
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