MARTES 29 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23763 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




El “Capi” Obando
¡Qué bueno fue!

Foto  

Rafael Obando merecidamente entra al Salón de la Fama.

 

Edgard Tijerino M.

Mientras lo vemos golpear sonriendo las puertas del Salón de la Fama pinolero, uno se pregunta: ¿qué fue lo mejor de Rafael Obando en su brillante carrera como pelotero?

Fácil amigos. Su fulgurante actuación en el Campeonato Mundial de 1971, realizado en Cuba, cuando nuestro beisbol, con Tony Castaño, se levantó de la lona y comenzó a crecer como amenaza.

Obando le “robó” al formidable Félix Isasi, el guante como mejor segunda base de ese torneo, y al bate, con 387 puntos, terminó tercero, detrás de Rodolfo Puente y Lázaro Pérez. Así que su aporte fue fundamental para la gran actuación nicaragüense, sólo enturbiada por la discusión alrededor del status de Jorge McKenzie.

Cuando lo conocí, Rafael Obando era un estudiante del Ramírez Goyena con facultades para diferentes deportes. Estuvo en futbol con el Bonnie Lassie y el UCA, fue un sprinter de alto nivel de competencia en Juegos Colegiales, lo vi jugando voleibol en la liga interna del Instituto, y se estableció como pelotero.

TODO BAJO CONTROL

Lo recuerdo saltando con agilidad felina, un alto grado de precisión y excelente control muscular, sobre el cojín de segunda. Sin recurrir a un vídeo-casete, lo veo todavía pivotear hacia primera aplicando una correcta mecánica de ejecución para completar un fulgurante doble play.

Tengo presente su eficacia como lead off de aquella selección que comenzó a estructurarse pacientemente en 1970, alcanzó un buen nivel de desarrollo en 1971, y saltó finalmente a un plano retador en 1972 hasta llegar a ser calificada como la mejor de todos los tiempos.

Nunca vi a Paco Soriano, quien, según dicen, era un tigre en el infield, tampoco dispongo de elementos para evaluar objetivamente al “Cachiro” Quiroz. En mi memoria, apenas logro detectar imágenes borrosas del “Gallito” y Wehmayer.

Pero, de acuerdo al criterio de la mayoría de conocedores, Obando los superaba netamente en casi todas las fases que el puesto exige.

CON LA SELECCIÓN

Obando fue segunda base de Nicaragua en los Mundiales de 1969, 1970, 71 y 72, destacándose en los dos últimos. En 1976 compartió responsabilidades con Arnoldo Muñoz y para 1977, ya Roberto Espino era el dueño de la manopla en esa posición.

En 1971, cuando se viajó a los Panamericanos de Cali, en medio de algunas polémicas, Obando se quedó mientras Rodolfo Mora y Pedro Torres ingresaban al infield nica.

En 1973, con el beisbol nica estremecido por una peligrosa división, Guillermo Baldizón fue el segunda base en el Norceca y Gersán Jarquín lo hizo en el Mundial que se le peleó a EE.UU.

En el Mundial de 1974 en San Petersburgo, Baldizón fue el intermedista y Obando no fue tomado en cuenta.

En el Mundial de 1970, Obando participó en 12 doble plays formando combinación con Jarquín. Quienes no lo vieron se perdieron del espectáculo de su sobria eficacia. Volviendo a ver hacia atrás es inevitable pensar ¡qué bueno fue!

CUIDANDO LA ZONA

Rafael Obando se caracterizó por ser un gran conocedor de la zona de strike. Casi siempre, tomaba ventaja en el conteo y luego atacaba. Por eso fue un buen primer bate.

Sus ejecutorias en el campo internacional fueron superiores a las registradas en el concierto casero. Es decir, se crecía frente a mayores retos.

Un batazo inolvidable. Aquel doblete con las bases llenas contra Steve Baunmiller, de EE.UU. para empatar el juego 3-3, electrizando a 25 mil aficionados. Finalmente se perdió 4 por 3 en extrainnings.
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