Papa sin habla frente a miles
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Juan Pablo II lució cansado y despierta preocupación |
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El Papa bendijo en silencio a miles de católicos que asistieron a misa el domingo
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CIUDAD DEL VATICANO/EFE
El ambiente festivo del Domingo de Resurrección ha dado paso de nuevo a la preocupación por la salud del anciano Pontífice.
Según médicos que le vieron cuando se asomó a la ventana de su habitación que da a la Plaza de San Pedro para bendecir a los fieles, los problemas que presenta evidencian la evolución del Parkinson que padece, que le está creando complicaciones en la voz y le mantiene cada vez más rígidos los músculos.
Juan Pablo II, quien en mayo cumplirá 85 años, hizo un esfuerzo sobrehumano para poder, sin conseguirlo, hablar a la hora de impartir la bendición Urbi et Orbi. Gesticuló con fuerza, pero sólo logró emitir un susurro, ronco.
Se le vio sufrir y, según observadores, ese sufrimiento fue incluso más psíquico que físico, originado por verse obligado al silencio.
Muchos fieles, de los más de 70,000 que acudieron a la Plaza de San Pedro, rompieron a llorar al ver su fragilidad y las preguntas que vuelven a hacerse es si ha empeorado su estado, si la evolución positiva de la convalecencia es cuestión de tiempo, y cuánto y cuándo volverá a hablar.
Se espera que en los próximos días —una vez concluida la Semana Santa y pasado el mal trago por no poder oficiar los ritos, que le ha costado, y mucho, según el diario vaticano LOsservatore Romano— comience a notarse la mejoría.
La bendición Urbi et Orbi impartida en silencio puso fin a una Semana Santa que para el Papa ha sido de pasión, de calvario, en la que se vio obligado a renunciar a presidir todos las ceremonias .
Convaleciente de la traqueotomía que le fue practicada el 24 de febrero, la evolución no ha sido tan satisfactoria como se esperaba, cuando pocas horas antes de que se le diera de alta sorprendiera al mundo hablando con voz ronca pero clara.
Sin embargo, su aparición en la ventana de su habitación mostró a un Papa muy débil, con cara de sufrimiento.
EVOLUCIÓN DE SU ENFERMEDAD
Durante las celebraciones de la Semana Santa los fieles católicos fueron testigos del avance de su enfermedad.
El día 22, Martes Santo, algunos medios de comunicación aseguraron que el Papa Juan Pablo II había sufrido otra crisis respiratoria. Fue cuando por primera vez habló el doctor Rodolfo Proietti, jefe del equipo médico que le atiende, descartando una nueva hospitalización.
El Miércoles Santo, 23 de marzo, todas las miradas se dirigieron a la ventana del apartamento papal, en la que el Pontífice se asomó para bendecir a los fieles presentes en la plaza. Lo hizo brevemente, durante 50 segundos, y de nuevo se vio a un Papa con aspecto muy débil. No pronunció palabra alguna, limitándose a bendecir en silencio. Fuentes vaticanas contaron que los problemas surgidos en esos días estaban relacionados con la dificultad para recuperar la voz
Los ritos del Jueves y Viernes Santo en el Vaticano los siguió por televisión y todas las miradas se pusieron en el Vía Crucis del Coliseo, al que no asistió y lo siguió por videoconferencia desde la capilla de su apartamento. El Vaticano sólo lo mostró de espaldas, sin que se le viera la cara, desatando nuevamente la preocupación de los fieles.
SE AGOTAN ESPERANZAS
La aparición de ayer era esperada con gran interés y estaba considerada un “test” para conocer el estado de salud del Papa, principalmente porque en las últimas horas —antes de verle— los médicos decían que la convalecencia evolucionaba satisfactoriamente, no obstante su silencio hizo desvanecer la esperanza de miles que acudieron para verle.

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