SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 22 DE MARZO DE 2005



 
Amores enfermizos

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.Eloísa hace lo impensable y Paulina no logra perdonar

 

Hilda Rosa Maradiaga

Continúan las emociones. Paulina por fin conoce a su mamá, cuando ésta aparece en la casa de su padre justo en el momento que la muchacha está ahí. Pero la alegría y la capacidad de perdón de Paulina se esfuman cuando la madre le explica que nunca se casó con su patrón, que fue siempre su amante y cuando él murió se quedó en la calle porque la esposa e hijos son los verdaderos herederos del industrial. Paulina le perdona a su madre el abandono, pero no que haya fracasado en la vida, y quien termina escuchando un humillante sermón es su padre.

Unos llegan y otros se van. Leopoldo y Flora deciden finalmente dejar la casa de su hijo y por la noche, mientras todos duermen, se enrumban al albergue de los artistas, de donde su hijo no logra sacarlos. Aunque los busca y trata de convencerlos para que regresen, los dos ancianos están muy felices en su nuevo hogar.

Los celos de Eloísa llegan a su límite cuando Bidiña llega a su casa para llevar a Sergio al colegio donde dará una conferencia sobre arquitectura. Bidiña se encuentra en el parqueo en el preciso momento que la celosa mujer de Sergio sale en su vehículo y trata de atropellarla. Los reflejos de la muchacha la salvan de la muerte y Lorena corre, no a auxiliar a su hija sino a golpear a Eloísa, a quien la situación se le complica aún más porque Sergio también está llegando en ese momento.

Después de llevar a Bidiña al hospital y constatar que sólo tiene leves golpes, Sergio discute una vez más con su mujer. Pero la gota que colma la paciencia de Sergio no es el intento de asesinato de su mujer contra Bidiña, sino la confesión de ésta sobre las ligaduras que se realizó para no tener hijos que le quitaran el amor y la atención de él. Sergio se marcha de la casa y Eloísa intenta suicidarse saltando por la ventana.

Y hablando de locos, celosos, desequilibrados y obsesionados, todo hace indicar que Marcos convertirá la celebración de cumpleaños de Raquel, en una pesadilla. Mientras ella prepara todo para recibir a Fred, Marcos se prepara para subir al apartamento, llevando como rehén a la empleada.

Pero como en esta novela no hay solamente historias de amores enfermizos e infelices, también verán a Leandro muy feliz de que Hilda haya salido bien en su primera operación de mamas y sintiéndose muy enamorado de su mujer.

Doña Inés no pierde la oportunidad de aprovechar la muerte de su hija, no sólo tratando de vender sus órganos sino pidiéndole dinero a Teo. Aunque la gallinita de oro no le durará mucho.  
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