Salud + belleza
Endulzantes artificiales: ¿son seguros?
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 | ¿Sabía que la sacarina —principal componente de algunos endulzantes— aún no cuenta con la aprobación del organismo que controla los alimentos y medicinas en Estados Unidos? |
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Selene Tenorio R. Nutricionista
Es frecuente escuchar entre los consumidores de edulcorantes artificiales la preocupación por la seguridad en el consumo de estos productos. Para poder juzgar su inocuidad es necesario conocer un poco más de ellos y hacer una reflexión de su utilidad en nuestra dieta para así tomar cualquier decisión.
Los edulcorantes artificiales son productos diferentes al azúcar, que se utilizan para dar sabor dulce a los alimentos y bebidas, cuando se requiere disminuir el consumo de ésta, ya sea para el control de peso o en los casos de diabetes mellitus. Actualmente, los edulcorantes que se utilizan son de dos tipos: energéticos (es decir que proporcionan calorías) y no energéticos (que no proporcionan calorías).
Los energéticos son el ciclamato, los alcoholes de sacarosa, la manosa, la xilosa (sorbitol, manitol y xilitol) y, de éstos, el ciclamato está proscrito por sus propiedades carcinogénicas, el resto se pueden utilizar, incluso, en pacientes diabéticos que estén bien controlados ya que su absorción es mucho más lenta que la glucosa.
Los no energéticos son la sacarina, el aspartame y el acesulfame. Aún se encuentra pendiente la aprobación de la sacarina, de parte de la FDA (Food and Drug Administration, organismo que controla los alimentos y medicamentos en Estados Unidos), ya que se debe descartar si existe el riesgo de que provoque cáncer.
En la actualidad es frecuente el consumo de aspartame, compuesto por dos aminoácidos, por lo que sí proporciona energía (calorías); sin embargo, por su elevado sabor dulce (200 veces más dulce que la sacarosa o azúcar de mesa) las calorías que aporta son realmente insignificantes.
El aspartame se metaboliza en ácido aspártico, fenilalanina y alcohol, por lo que no se recomienda en personas con incapacidad de metabolizar la fenilalanina (es decir que padecen fenilcetonuria). La dosis recomendada es menor a 50 miligramos por kilogramo de peso al día, lo que está muy por encima del consumo usual si tomamos en cuenta que una gaseosa dietética contiene dos miligramos de aspartame.
El acesulfame contiene un gramo de glucosa por cada sobre, por lo que no se recomienda en personas con diabetes. Este edulcorante, a diferencia del aspartame, sí resiste altas temperaturas sin cambiar sus propiedades, por lo que puede utilizarse para cocinar y hornear. Además, no deja un mal sabor después de su consumo. Es recomendable ingerirlo sólo en dosis bajas (menos de 20 gr. diarios).
En cuanto a la seguridad de su uso, debemos tener en cuenta que existe un organismo (FDA) encargado de autorizar el uso de cualquier alimento procesado industrialmente; como consumidores debemos utilizar solamente lo avalado por éste.
Se recomienda que los edulcorantes en general se utilicen con moderación, sobre todo en los niños y en las mujeres embarazadas, en casos de diabetes bajo vigilancia médica, o mejor aún, desacostumbrar nuestro paladar al sabor extremadamente dulce y empezar a disfrutar de sabores naturales como el de los refrescos de frutas. Esto se recomienda sobre todo en niños, en quienes es importante formar buenos hábitos de alimentación que eviten el desarrollo de la obesidad, la caries dental y otras enfermedades relacionadas con la alimentación.
*La nutricionista es miembro del equipo de especialistas del Hospital Metropolitano Vivian Pellas. 
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