SáBADO 19 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23756 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Los Sam-7, ¿para qué?

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Roberto Ferrey Echeverry

A fines de mayo de 1990 el comandante franklyn, Israel Galeano, estaba renuente a recibir en su cuartel central los helicópteros rusos del entonces EPS y que se movilizaban plenamente artillados. Se le argumentó que la llegada de los mismos sería un mensaje de que ya no se utilizarían para causar terror, destrucción o muerte, sino que ya serían naves aéreas en época de paz. Franklyn aceptó ello y marcó un paso importante en el proceso de paz, firme y duradera para Nicaragua conforme Esquipulas II.

Pocos días después los helicópteros rusos llegaron artillados como si fueran a una misión antiguerrillera, y tomando medidas de precaución, como volar a 250 kilómetros por hora y a escasos 50 pies de altura. Ello para defenderse de los red eye que suponían estarían apuntándolos.

Ésta era la mentalidad y actitudes de la Guerra Fría, en la que Nicaragua se encontró entrampada en la década de los ochenta.

La Resistencia Nicaragüense, habiendo aceptado el fin de la guerra y el inicio del proceso democrático, procedió a la entrega de sus armas “ante el Altar de la Patria”; y el 27 de junio de ese mismo año ante doña Violeta, como Presidenta de la República, y teniendo como testigos a S.E. cardenal Obando y la Comisión de Verificación (ONU y OEA), realizó un acto masivo de entrega de armas, incluyendo los misiles norteamericanos recibidos para defenderse de los helicópteros rusos.

Franklyn entregó todos los red eye contra inventario y a satisfacción de los delegados norteamericanos, enviados para tal efecto, como expresión de voluntad de dejar atrás la guerra, la desconfianza e iniciar un proceso de reconciliación e inserción social.

Quince años después nos encontramos en una controversia sobre la existencia en Nicaragua de una cantidad considerable de misiles rusos Sam-7, inventariados y bajo control del Ejército de Nicaragua. Su persistencia misma debería llevarnos a la interrogante de: ¿Sam-7 en Nicaragua para qué?

Algunos opinan que dichos misiles son necesarios para “defenderse” de la potente Fuerza Aérea de Honduras. Por su parte, Honduras justifica su Fuerza Aérea para “defenderse” de una agresión de Nicaragua.

En 1991 se restableció el Proceso de Integración Centroamericana con la creación del SICA y en este contexto de una nueva relación de confianza y trabajo conjunto de los cinco Estados miembros se acordó, en 1995, un nuevo concepto de seguridad democrática estableciendo mecanismos de solución pacífica de posibles controversias y de creación de confianza entre los Estados miembros, mediante la limitación y control de los respectivos armamentos. Dejando atrás toda posibilidad de la amenaza o uso de la fuerza de uno de los Estados contra otro.

El Gobierno de Nicaragua presentó en septiembre del 2003 la iniciativa Programa de Limitación y Control de Armamentos en Centroamérica para alcanzar el Balance Razonable de Fuerzas y Fomentar la Estabilidad, Confianza Mutua y la Transparencia; que fue recibida y sometida a estudio por los demás gobernantes de Centroamérica. Dentro del marco de este proceso y conforme los convenios y mecanismos acordados podría ofrecerse una solución propia y racional a la situación planteada, tal y como Esquipulas II fue una respuesta de los mismos países centroamericanos.

Para qué quiere Nicaragua mil o dos mil misiles rusos Sam-7? ¿Para qué quiere Honduras una Fuerza Aérea sofisticada? Estoy seguro que ambos países estarían mejor sin tales inventarios de guerra. En el caso de Nicaragua se eliminaría, además, el riesgo de que los Sam-7, por una u otra razón, escapen del control actual y lleguen a parar a manos no responsables. Un poco lo que ocurrió con los miles de AK-47 y de municiones que, en una operación legal de la Policía Nacional, fueron desviados hacia grupos paramilitares en Colombia.

Este tipo de riesgo puede resultar innecesario si actuamos conforme al Marco de Seguridad Democrática y a los conceptos de defensa colectiva y solidaria que se han venido estableciendo dentro del proceso de integración centroamericana. Proceso dentro del cual nos resulta irracional el considerar la posibilidad de que un conflicto entre Honduras y Nicaragua lleve a ambos países a recurrir al uso de sus respectivas armas defensivas para atacarse mutuamente.

El autor es secretario del Partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN)
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