Amparo Aguilera
Discusión salarial en estira y encoge
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La construcción es uno de los sectores que mejor paga.
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La discusión del salario mínimo se retomará el Jueves de Pascua, luego que ayer se propusieron seis tipos de incrementos para el sueldo base que regirá en el 2005, para nueve sectores de la economía nacional.
El sector privado propuso su primer rango de aumento en términos diferenciados, estipulando un incremento del tres por ciento para el sector de zona franca y construcción; un cinco por ciento para el de industria, servicios, comercio; y ningún aumento para minas y canteras.
Para el agro y pesca no hubo propuestas, ya que los representantes del sector no llegaron al encuentro, en el que participó el Ministro del Trabajo, Virgilio Gurdián.
La primera estimación empresarial implica un aumento mensual, en pesos y centavos, de 33.8 córdobas en maquila, y de 47.3 córdobas en la construcción. Mientras que para los otros sectores el incremento fluctúa entre los 44 y 64 córdobas.
Entretanto, el Gobierno estimó un aumento del siete por ciento para el sector público, que implica un incremento de 61 córdobas sobre el salario mínimo actual.
Martín Vargas, representante del sector privado en la Comisión de Salario Mínimo conformada por el Gobierno y los sindicatos, argumentó que las propuestas están basadas en la inflación y el valor de la canasta básica, que hasta febrero alcanzaba un valor total de 2,565 córdobas, según el Banco Central de Nicaragua (BCN).
Por su parte Wilda Ugarte, funcionaria del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), justificó que el incremento gubernamental se basó en el costo de variación de la canasta, que es precisamente del siete por ciento.
Sin embargo, Vargas dijo que están dispuestos a subir más el rango de las propuestas, tomando en cuenta el dinamismo de cada sector.
Los trabajadores, tras su primer fracaso al intentar obtener un reajuste del ciento por ciento, reacomodaron su propuesta y demandaron un incremento por dos vías: un salario mínimo donde se recupere el valor de compra de la canasta básica, por lo que el ajuste sería de 160 córdobas, o un sueldo dolarizado para que el salario pagado en córdobas mantenga su valor y, en consecuencia, su poder de compra.

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