Seria denuncia de reo
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Éste es el manuscrito firmado por Jairo Valencia Asprilla.
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Elízabeth Romero
Un recluso de la Cárcel Modelo, de Tipitapa, denunció supuestas irregularidades que cometen al menos dos funcionarios de ese penal en contra de los internos.
En una carta manuscrita en poder de LA PRENSA, José Jairo Valencia Asprilla, de 22 años, y de nacionalidad colombiana, menciona casos desde la supuesta imposición de falsos delitos dentro de la cárcel, hasta el cobro de pagos por servicios prestados por parte de los funcionarios.
La vocera del Ministerio de Gobernación, Grace González, manifestó que remitió la denuncia de Valencia Asprilla a Inspectoría Civil de esa entidad, la cual investigará el caso, para luego pronunciarse sobre el particular.
El detenido se encuentra internado en ese penal desde hace 21 meses por el delito de tráfico interno de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas.
Señala que a partir del 6 de enero pasado se le abrió un nuevo proceso después que dos funcionarios del penal dijeron que le habían encontrado marihuana, cuando según alega, fue uno de los custodios que sacó de su bolsillo una bolsita de la hierba para responsabilizarlo a él.
“Y me han abierto un nuevo delito del cual yo no soy culpable, no sé qué está pasando aquí en esta prisión, pero temo por mi seguridad”, señala el interno en parte de su carta.
Y agrega: “Nos obligan a desnudarnos y a mostrar las partes íntimas, eso es algo degradante, violando así el Artículo 7 de esta misma ley penitenciaria”.
Refiere que al ser trasladado de una celda a otra como sanción, sus pertenencias fueron regaladas a otros presos por los mismos funcionarios.
Menciona el recluso casos donde a su criterio tres internos han fallecido por recluirlos en las mismas celdas de sus enemigos.
Menciona además que hay casos de funcionarios que exigen a los internos dinero por lo que denomina “venta al derecho de tener dos horas extras de la visita conyugal. A cambio les entregan una bolsa de avena y otra de leche. O el cobro de impuesto a los internos para tener acceso a la brigada de limpieza, como es el caso del reo Pedro Jiménez Cantarero, quien a dos meses de estar en prisión ya tiene un lugar de trabajo, cuando hay presos hasta con 10 años de reclusión y no lo han conseguido”, apunta.

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