MARTES 15 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23752 / ACTUALIZADA 2:30 am





EL HUMOR DE




Crear conciencia de la violencia

Foto  

 

Yadira González Valdivia

Si usted tiene acceso a medios de comunicación masiva podrá darse cuenta que se ha hecho una práctica diaria y casi socialmente aceptada la realización de violaciones y abusos sexuales contra menores de edad de ambos sexos, sean éstos infantes o adolescentes. Hace algunas décadas, dichas prácticas eran en su mayoría desconocidas, porque en general las víctimas ocultaban ante familiares, amigos, vecinos y con mayor razón ante las autoridades estos abusos. Detrás de las mismas, a través de la historia, se ha hecho uso del poder del abusador, violador o atacante en contra de la víctima.

Considero que la actividad de denuncia de los medios ha puesto de manifiesto dichas prácticas pero en la mayoría de sociedades no ha contribuido a prevenirlas. En el caso de Nicaragua debemos hacer valer nuestras potencialidades para frenar estos abusos.

Para empezar, tenemos el potencial moral y ético. Cada uno de nosotros, de manera individual, en la familia, en centros de enseñanza, en el vecindario, en la comunidad debemos sensibilizarnos al respecto y darnos cuenta de que cualquier niño o niña, adolescente femenino o masculino, puede ser o está siendo objeto de abusos por algún familiar, amigo o vecino. Esto no es una conducta normal. Por favor no lo asumamos como inevitable. ¡Esto se puede revertir y cambiar!

Cada vez es más claro el deterioro del desarrollo psicológico de un niño o niña que ha sido objeto de violencia y abusos sexuales. Tanto para hombres y mujeres significan traumas que se viven y repercuten a lo largo de toda su vida. Estos daños no son solamente a las víctimas. Este tipo de conductas y delitos deterioran y lesionan cada día nuestro tejido social. Debemos trabajar en reestructurar la masculinidad en nuestro país.

Tenemos el potencial de organización y movilización. Creo que debemos presionar a las autoridades policiales y judiciales para que sean efectivas y enérgicas ante dichas prácticas y que los abusadores y victimarios la piensen antes de cometer dichos delitos. Por tanto hay que trabajar en la prevención de los mismos, estableciendo leyes severas y formas de control social desde nuestras propias comunidades y barrios.

No nos hagamos ciegos y sordos ante el sufrimiento de los demás, particularmente de los más vulnerables, como son los menores de edad. Rescatemos nuestro amor por los niños y las niñas. Construyamos un futuro mejor, actuemos con empatía en relación con nuestro próximo y prevengamos los abusos y la violencia en las familias y en las comunidades.

Los medios de comunicación cumplen con la labor cotidiana de informar a la población sobre este fenómeno, pero al mismo tiempo deben tener conciencia del potencial educativo que tiene su trabajo. No traduzcan el sufrimiento de un menor en una nota roja.

Los medios de comunicación tienen el poder de cambiar las cosas en bien de los menores de edad y de sus familias. El periodista cuando esté sentado ante su nota informativa debería pensar en sus hijos, hermanos, sobrinos, vecinos y lo que es mejor pensar en que alguna vez también fue menor de edad. Detengamos este flagelo.

La autora es Socióloga y Master en Desarrollo Rural.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Reconciliación y revolución

Día Mundial de los Derechos del Consumidor

Crear conciencia de la violencia

Urge aprobar el DR- Cafta