MARTES 15 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23752 / ACTUALIZADA 2:30 am





EL HUMOR DE




Salud Pública

Alejandro García

Recientemente he sufrido en carne propia cómo la salud pública es una vil y condenable mentira. Las personas de la tercera edad que cotizaron al saqueado Seguro Social durante muchos años de su vida, no tienen derecho a nada, pero deben soportar las malacrianzas de médicos y personal de enfermería. Es una completa mentira lo que el Gobierno dice sobre seguridad social y la atención en los hospitales, sólo el que está de gravedad y con cupo limitado lo atienden en cuidados intensivos, y cuando ya está medio repuesto lo sacan a las salas generales de hombres o mujeres, a la buena mano de Dios. Lo peor es que si se desea pasar al privado quieren cobrar retroactivamente.

Los hospitales dan vergüenza, no tienen nada ni para los cuartos ni para los pacientes y son 50 pacientes con dos doctores por turno y unos estudiantes de medicina que da tristeza como se comportan. ¿Cuántos casos de éstos pasarán? Creo que ante esta situación la Ministra de Salud en vez de estar en un escritorio debería supervisar y ayudar a reconstruir los hospitales. También espero que faciliten las medicinas, pues no hay ni una jeringa, viéndose los familiares obligados a comprar afuera los medicamentos a precios exorbitantes.
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