Reciprocidad
Luis Ricardo Arévalo Arias
Tenemos los nicaragüenses que apren- der de la reciprocidad. La vida nacional es por antonomasia recíproca, aquí es donde se encuentran las conclusiones en cuanto a la situación socioeconómica que vivimos.
La empresa privada tiene la obligación constitucional de contribuir con el Estado en el marco tributario fiscal, así como el Estado apoya a los empresarios para que ellos se puedan instalar, se les exonera de impuestos aduaneros, de renta, etc. Es por tanto que existe evidentemente una reciprocidad.
El pueblo anhela una mejor vida, tiene ahora el sueño de la superación personal de todos. En torno a este paradigma se tiene que gobernar. Cada día en los noticieros se ven suicidios de jóvenes. Mientras que los diputados sólo piensan aumentarse el salario los jóvenes claman por ayuda. Es necesario incentivar la vida de todos ellos, pues son la esperanza del país, y si ésta se nos muere, ¿qué podrá quedar de Nicaragua?
La empresa privada debe aportar al Estado y refrendar la superación de los jóvenes, de los niños. Con los impuestos que pagan se hace realidad el desarrollo y progreso de la Patria, que es una bendición inmensa para los jóvenes, niños que esperan mejor calidad de vida.

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