Hay que aprobar el DR-Cafta
El Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos (DR-Cafta) ya debería haber sido ratificado por la Asamblea Nacional. Y en todo caso debería ratificarlo tan pronto como sea posible.
En realidad, son evidentes los ejemplos positivos de los países que ya han adoptado y puesto en práctica acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y otros países económicamente desarrollados. Basta ver los logros alcanzados por Chile o México, uno con un gobierno políticamente socialista y el otro con un gobierno pro-capitalista, para responder cualquier pregunta y disipar las dudas que pudieran quedar al respecto.
Se dice que la función de la economía es producir riqueza para el mejoramiento del nivel de vida de la mayor cantidad posible de personas. Por lo tanto la actividad productiva y comercial tiene un alto componente social y humano, puesto que beneficia a muchos hombres y mujeres mediante más empleos, mejores salarios y en general actividades mejor remuneradas.
Por la misma también los expertos en economía dicen que el verdadero desarrollo consiste en crecer económicamente para reducir los niveles de pobreza, mejorar la equidad económica y social y ofrecer a la gente la posibilidad real de una vida mejor.
Pero eso no se puede conseguir dependiendo eternamente de la ayuda internacional, “resolviendo” los problemas socioeconómicos con agitaciones populares y leyes revolucionarias. Por el contrario, se consigue trabajando, y para crear empleos hace falta facilitar las inversiones de capital, insertarse en la corriente del comercio internacional, ofrecer lo que se puede producir mejor y más barato, participar en fin en el DR-Cafta y en cuanto tratado de libre comercio internacional sea posible.
Por supuesto que los tratados de libre comercio no son la panacea para resolver como por arte de magia los problemas económicos y sociales. Pero sí constituyen una herramienta indispensable para promover el crecimiento económico y el desarrollo nacional, y además la única forma en la actualidad de lograr el avance económico. Ciertamente, la participación en el libre comercio internacional es la llave para abrir las puertas al desarrollo, a la erradicación de la pobreza y, por lo consiguiente, a la consolidación de la democracia, al fortalecimiento de un sistema de vida basado en la libertad, el imperio del derecho y el respeto a la ley.
La experiencia internacional ha demostrado que no hay ningún país que no se haya beneficiado al abrirse al intercambio libre, a las inversiones extranjeras de capital y tecnología. Inclusive países oficialmente comunistas, como China y Vietnam, han progresado enormemente a partir de que se abrieron a la economía capitalista y al comercio libre internacional. Por el contrario, todos los países que han restringido su comercio, los que ponen más impuestos y trabas a la inversión extranjera, se empobrecen más de manera inevitable.
Con el DR-Cafta el mercado de Estados Unidos y demás países miembros del tratado, se abrirán de manera casi ilimitada a los productos y servicios de Nicaragua. Y el país podrá obtener los mejores beneficios en la medida en que sepamos aprovechar la apertura comercial para nuestras confecciones, producción de alimentos, oferta de servicios, turismo, etc.
Naturalmente que el DR-Cafta no será un maná que caerá del cielo. Para tener beneficios del libre comercio hay que trabajar cada vez más y mejor, modernizar los mecanismos de producción, elevar la calidad de los servicios, transformar el sistema educativo, dejar a un lado el primitivismo del huelguismo y la politiquería populista, actuar como gente civilizada y moderna que se adecúa a las exigencias del siglo 21 y el tercer milenio.
Ahora bien: se comprende que algo tan elemental como eso no quieran entenderlo los diputados del FSLN, porque la anteojera ideológica izquierdista les impide ver la realidad tal como es, y porque su existencia como partido depende de que haya pobreza y atraso para explotarlos políticamente.
Pero los diputados liberales y de otras corrientes pro capitalistas que hay en la Asamblea Nacional, y que son la mayoría, tienen que entenderlo perfectamente. Si no lo hacen y le siguen haciendo el juego al FSLN, poniendo obstáculos a la ratificación del DR-Cafta, es porque mantienen sus conveniencias políticas coyunturales por encima de los intereses de la nación.

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