Persisten protestas en Bolivia
La Paz/ EFE, AFP
Los líderes sindicales más radicales de Bolivia sellaron el miércoles una alianza para forzar al presidente Carlos Mesa y al Congreso, a imponer con una ley de hidrocarburos, altos impuestos a las petroleras, en medio de un rebrote de las protestas.
El pacto sindical es una respuesta al firmado en la noche del martes por el presidente y los partidos conservadores, que supone la permanencia de Mesa en la Presidencia y la aprobación de una ley de hidrocarburos “viable” para las inversiones extranjeras.
El líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) y de los cocaleros de Bolivia, Evo Morales, anunció ayer la intensificación de las protestas contra Mesa, al aliarse con los principales sindicatos nacionales.
En un acto en la sede de la histórica Central Obrera Boliviana (COB), en el centro de La Paz, Morales hizo realidad la amenaza lanzada el martes, tras conocerse un pacto entre Mesa y los partidos políticos tradicionales y la correspondiente ratificación del gobernante en el cargo.
La alianza con Morales fue sellada por el secretario ejecutivo de la COB, Jaime Solares; el dirigente campesino aymara, Felipe Quispe; el concejal de la ciudad El Alto, Roberto de la Cruz; el dirigente máximo de los mineros, Miguel Subieta, y líderes del magisterio, fabriles, universitarios y del Movimiento Sin Tierra.
Solares anunció que el objetivo es exigir al Legislativo que se apruebe una ley energética que obligue a las transnacionales a subir la regalía que pagan, del 18 al 50 por ciento, opción considerada inviable por el Ejecutivo ante la posibilidad de que ahuyente la inversión foránea.
“El movimiento social no tiene otra alternativa que unirse frente a la unidad de Mesa con la oligarquía y las transnacionales” petroleras, proclamó Morales.
MANTIENEN BLOQUEOS
Luego del pacto intersindical, las organizaciones campesinas y de cultivadores de coca radicalizaron este miércoles sus medidas de fuerza y cerraron las rutas bolivianas a Perú y Chile, como también la principal carretera del país.
Las vías que unen a La Paz con el sur peruano y el norte de Chile quedaron cerca del mediodía a merced de indígenas aymaras liderados por Felipe Quispe, mientras las que conducen al Desaguadero (en el límite con Perú) y a la frontera con Chile, estaban bloqueadas con piedras y escombros.
En tanto, cocaleros afines a Morales cortaban en puntos estratégicos un tramo de 200 km de la vía que atraviesa el Chapare y une las ciudades de Cochabamba (centro) con Santa Cruz (sudeste).
Los bloqueos campesinos permanecían en tanto invariables desde la semana pasada en los caminos que conducen a la ciudad de Sucre (700 km al este de La Paz), aislada del resto del país.
6 MIL VEHÍCULOS EN HUELGA
En Santa Cruz, la ciudad de mayor crecimiento, 900 km al este de La Paz, cerca de 6,000 vehículos de transporte público paralizaron la ciudad en demanda de un alza tarifaria, poco después que Mesa llamó para el jueves a manifestar contra los bloqueos.
Para contener las expresiones de descontento de los bloqueadores, el mandatario anunció que aplicará “la apertura de investigación, juicio y eventual detención de quienes están cometiendo actos sediciosos, delitos y vulnerando los derechos ajenos al interrumpir el libre tráfico en el país”.
Mesa optimista con acuerdo
El Presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció ayer una nueva etapa de su Gobierno con la garantía de que su ley de hidrocarburos supondrá "una explosión de despegue económico" y rechazó que su política haya dado un giro a la derecha.
Así lo manifestó Mesa en su primer encuentro con la prensa extranjera, en el Palacio de Gobierno, tras la histórica jornada del martes, en la que el Congreso rechazó su dimisión y lo ratificó en el cargo.
Antes de su ratificación, el mandatario logró un acuerdo con los grupos parlamentarios, a excepción del Movimiento Al Socialismo (MAS) y el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP), la segunda y quinta fuerza con mayor representación en el Legislativo, por el que se comprometieron a sacar adelante la controvertida legislación.
Mesa garantizó que su ley "generará un conjunto de inversiones y exportaciones de gas boliviano en los próximos tres años que cambiará el horizonte económico del país".
Su propuesta, aclaró, no supone "regalar a la empresas petroleras beneficios que no merecen o que nos estemos rindiendo ante la presión de las multinacionales".
La ley de Mesa propone un 50 por ciento de impuestos y regalías en favor de Bolivia, la recuperación de los yacimientos, garantizar la propiedad de los hidrocarburos para el Estado y asegurar la inversión y la seguridad jurídica.
"Afortunadamente esta ley será aprobada en condiciones buenas para Bolivia y la comunidad internacional", insistió.

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