Olvido
Carlos Castillo Ríos
Una de las cosas más comunes que le suceden al ser humano es olvidar su historia. Según la Biblia, el pueblo judío sufría constantemente calamidades porque olvidaba que Yavé era su Dios, que lo había librado de la esclavitud y la servidumbre en Egipto y llevado a Canaán, a la libertad. Pero los judíos se volvían a sus dioses antiguos, los que no resolvían sus necesidades.
Pareciera que los nicaragüenses imitamos constantemente este error, pues nunca salimos de nuestra desgracia porque siempre le estamos volviendo a creer a los que antes no han fallado y que vuelven con retóricas nuevas pero con fines iguales a los del pasado.
Después de catorce años que los sandinistas no han estado en la Presidencia y con las frustraciones que nos han causado los que hemos elegido en este período, yo que nunca he sido sandinista me había flexibilizado con los dirigentes “rojo y negro”. Ya hasta estaba creyendo en ellos pero ahora que la cúpula del FSLN sin reparo alguno decapitó políticamente a Herty Lewites y Víctor Hugo Tinoco, me percato que había olvidado el pasado y que los sandinistas siempre serán los mismos que durante diez años gobernaron a Nicaragua por medio de la intolerancia, la violencia y la intimidación tejiendo tramas diabólicas para lograr sus objetivos de ambición y poder, como ejemplo de esto lo ocurrido el sábado en donde después de sabotear y agredir se presentan como ofendidos, acusan, y al agredido con descaro lo proponen como villano.
Los demagogos del FSLN durante estos catorce años se han puesto piel de oveja, plumas de palomas, alas de ángeles, pero ha quedado al descubierto que debajo de todos esos disfraces aún vive una víbora de veneno ponzoñoso, ansiosa siempre de escupirlo, por esto nosotros los nicaragüenses, nosotros los que nos habíamos dejado engañar por esos disfraces demos las gracias a Dios que el sábado nos refrescó la memoria para que no olvidemos que los del pasado no han cambiado.

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