MIéRCOLES 9 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23746 / ACTUALIZADA 2:30 am





EL HUMOR DE





MINT quiso ocultar lazos con Gorriarán

Foto  
. Fue ficha clave en operativos contra Somoza, Salazar y Edén Pastora

Foto de arriba.El Ministerio del Interior (MINT) del régimen sandinista ordenaba censuras y rectificaciones al diario LA PRENSA durante los años ochenta. Ésta es una resolución que ordenó en 1989 al Diario de los Nicaragüenses, no vincular al comandante Tomás Borge con Enrique Gorriarán Merlo, una ficha clave del régimen sandinista.
Foto de abajo.Censura. El MINT ordenó a LA PRENSA en 1989, publicar este comunicado negando vínculos con Gorriarán Merlo.

 

Eduardo Marenco Tercero

El dos de agosto de 1989, el diario LA PRENSA publicó una nota titulada “Nicaragua tomó parte en La Tablada”, con el antetítulo “Asesor de Tomás Borge implicado”. Tres días después, a solicitud de la capitana Nelba Blandón, la Dirección de Medios del Ministerio del Interior (MINT) ordenó publicar una rectificación, por considerarla una información “falsa e injuriosa” sobre el comandante de la Revolución, Tomás Borge.

“Al respecto negamos categóricamente que el señor Enrique Gorriarán Merlo ocupe el cargo de Asesor del Ministro del Interior de Nicaragua, comandante de la Revolución, Tomás Borge, y nunca ha sido miembro de esta institución”, dice el comunicado que LA PRENSA tuvo que publicar por órdenes expresas del MINT.

La Tablada es el nombre de un cuartel en Argentina, que intentó ser tomado por un grupo de guerrilleros argentinos comandados por Gorriarán Merlo. Todo terminó en un derramamiento de sangre. Gorriarán estuvo encarcelado a raíz de esa rebelión y hasta hace poco tiempo recobró su libertad.

¿Tenía en realidad Gorriarán Merlo un vínculo con Tomás Borge? Según el hoy vicesecretario general del FSLN, Gorriarán nunca fue su asesor, pero de acuerdo al comandante Edén Pastora, Gorriarán era un hombre de confianza de Renán Montero, un comandante cubano que asesoró la creación del Ministerio del Interior dirigido por Borge, así como la creación de la Dirección V de la Seguridad del Estado, encargada de operativos de inteligencia.

“Gorriarán Merlo es el dirigente argentino que hizo el asalto a La Tablada y dirigió la ejecución de Somoza”, reconoce Borge, aunque no admite que tal operativo haya sido formulado, planificado y apoyado desde Nicaragua.

Anastasio Somoza Debayle murió el 17 de septiembre de 1980 en Asunción, Paraguay, cuando un grupo de guerrilleros comandados por Gorriarán Merlo lo emboscó a punta de bazuka y ametralladora.

EXPEDIENTE CERRADO

“Yo conocí a Gorriarán en Argentina, cuando estaba preso lo llegué a ver, teníamos una especie de deuda (por el “ajusticiamiento” a Somoza), aunque a mí no me alegró la muerte de Somoza”, dice Borge, quien afirma que la iniciativa de ejecutar a Somoza fue de los guerrilleros argentinos.

Los guerrilleros, en el libro Somoza: expediente cerrado, de la escritora Claribel Alegría, cuentan cómo planificaron la operación desde Nicaragua, lo que sólo se pudo dar con el consentimiento del régimen sandinista.

Borge agrega sobre Gorriarán: “Es un patriota argentino que ha luchado por su pueblo y ha sido perseguido. Estuvo preso mucho tiempo y nosotros lo respetamos”.

Por su lado, Pastora lo define así: “Era un internacionalista argentino que vino aquí al sur de Nicaragua, al Frente Benjamín Zeledón. Era el jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo, y de ahí pasó a ser parte de los cuerpos de inteligencia de los instrumentos de la seguridad del Estado sandinista”.

VÍNCULO INNEGABLE

Pastora añade: “Tuvo un vínculo estrecho al más alto nivel. Era hombre de Renán Montero, hombre de la Dirección Nacional, uno de los que dirigió el atentado a La Penca, jefe de Roberto Vital Gaguine, y fue el que dirigió el ajusticiamiento a Somoza en Paraguay y, si mal no recuerdo, es uno de los que dirigió la muerte de Pablo Emilio Salazar”.

Pastora sufrió un célebre atentado en La Penca, Costa Rica, el cual él considera obra de un “cruce de intereses” entre la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y la Seguridad del Estado sandinista.

En tanto, Salazar, conocido como “comandante Bravo”, fue ejecutado por un comando sandinista en Honduras, dirigido por Gorriarán Merlo, según uno de sus antiguos compañeros, Jorge Masetti.

Pastora piensa que Gorriarán “es un James Bond, un súper agente”.

Y concluye: “El vínculo —con los sandinistas— era innegable. Era como tapar el sol con un dedo. Es imposible ocultar ese vínculo”.
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