La democracia interna del FSLN
Víctor Tirado
Cuando se puso fin a la dictadura somocista el 19 de julio de 1979, por medio de una alianza del mismo carácter, contando con todas las fuerzas políticas, económicas y sociales del país, bajo la dirección del FSLN, ya se había constituido con anterioridad la Junta de Gobierno para echar a funcionar el Estado (JGRN). Esta Junta tenía el compromiso de restaurar la democracia a través de elecciones. La Junta la componían cinco personalidades cuya cabeza principal era el comandante Daniel Ortega. El comandante Daniel respondía a los intereses del Frente desde el Gobierno; mientras el FSLN se colocaba por encima de todos los intereses de la sociedad, es decir, más allá de un simple órgano del Estado, era entonces el leal defensor de la revolución.
El comandante Ortega tiene más de 25 años de estar al frente de la organización sandinista y a mi entender creo que es necesario se revise no sólo su actuación, sino la estrategia. Mantiene a su alrededor un grupo de asesores de la vieja guardia, que le aconsejan, no sobre la estrategia, que en definitiva no existe, sino acerca de las tendencias que surgen dentro del Frente contra él. Así fue con el escritor Sergio Ramírez, después con Mónica Baltodano, y hoy le toca el turno a Herty Lewites.
El fenómeno Lewites no es más que la continuación de democratizar al Frente Sandinista desde posiciones internas. Lo que pasó después del 15 de enero de este año, una vez dejado el cargo de alcalde de Managua, Herty, aspira a ser candidato, con pleno derecho, a ser electo por el FSLN a la Presidencia de la República. Ésa es la razón, entre otras, el porqué un grupo de militantes del Frente con mentalidad vetusta trata de apartarlo de sus anhelos.
La democratización del Frente ha comenzado a tomar cuerpo. Hemos vivido durante un cuarto de siglo con una cultura política unipersonal en donde la discusión, la tolerancia, la polémica no han estado a la altura de la modernidad, esta vieja cultura tendrá que ser derrotada por el pluralismo político, la democracia interna y la discusión amplia, tolerante.
El 30 de enero del presente año en Jinotepe nace la tendencia Lewites que marca el rumbo en el FSLN al convocar a la ciudadanía del país incluyendo militantes del Frente con distintos cargos dentro de las estructuras de la organización. Esta meta es de lucha, es de dar a conocer militantes del Frente el porqué nuestros objetivos, que no los escondemos, no son más que recrear un Frente Sandinista, que sea el partido que soñó Sandino y Carlos Fonseca: el partido del país.
El espíritu de la democracia interna en el FSLN se reinicia a partir de Jinotepe. No sólo la candidatura de la democracia de Lewites es tema de discusión sino a la vez la democratización del Frente y también por la defensa del conjunto de los militantes que no han conocido la discusión.
Para nosotros el 30 de enero comienza la verdadera democracia interna, la nueva etapa. Así como existió un Bocay, un Pancasán, un Zinica, un 1979 y un 1990 que marcaron rumbos de cambios de acuerdo a la estrategia, también el 30 de enero del 2005 contempla reformas para poner fin a las viejas prácticas antidemocráticas desde posiciones militantes. La nueva cultura se abrirá paso, se impondrá más temprano que tarde. Ésta es la gran tarea que se tiene por delante y a los militantes conscientes les cabe la responsabilidad de asumirla como buenos sandinistas.
En ocasiones es necesario desafiar la vieja estructura en base a la nueva realidad. Es muy importante dejar establecido el pensamiento político del grupo Lewites, sin restar la división como algunos viejos militantes de la organización hacen creer a los miembros del Frente. Salimos en defensa del conjunto de los militantes, lograr la tolerancia, la discusión, el pluralismo político y otros tantos principios dentro de la unidad no es división, sin embargo hay que coordinar todas estas tendencias no sólo para mantener la unidad sino para realizar la gran lección a los partidos políticos del país y de otras latitudes.
Hay que explicar con franqueza a la militancia sandinista nuestros objetivos dentro de la organización, nada fuera de ella. Hay que reconstruir un Frente Sandinista científico, que parta de realidades para un futuro servidor a la Patria, es decir la ciencia de la política, así hay que tratarla. Hoy el Frente no es ejemplo.
Debemos reconstruir un Frente Sandinista con miras estratégicas, capaz de resolver los problemas sociales de hoy, desde la oposición, en cuanto se llegue al Gobierno no se reclamen las mismas causas sociales. Las demandas salariales de los trabajadores del Estado deben ser resueltas con fines estratégicos y no con los salarios de los funcionarios del Gobierno.
Creo y apunto, la defensa de los intereses del Frente pasa por su democratización y la eliminación del caudillismo. Hay que ser rentable. El Frente Sandinista tiene una experiencia de largos años, que no hay que desperdiciarla, es un partido con muchas altas y bajas, ésa ha sido su dialéctica, sin embargo desde que se perdió el poder en febrero de 1990 a través de las urnas y con ella la revolución, el Frente jamás redactó el nuevo programa postrevolución, por eso en esas condiciones se convirtió en una oligarquía política, por tanto hay que revisar los intereses individuales y de grupo de la actual dirigencia y funcionarios estatales.
Para llegar a un estadio de democratización se necesita un largo período, sin embargo con las elecciones por delante se abre el rumbo estratégico y como garante la tendencia Lewites. Estamos aquí, como en los viejos tiempos, para reorganizar el Frente acompañado de viejos y nuevos militantes. No hay otra alternativa.
El autor es sandinista, ex miembro de la Dirección Nacional del FSLN

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