Mi punto de vista
Gobierno de Internet
Freddy Potoy R.
Me preguntaron sobre la regulación jurídica y los weblogs. Los weblogs no son más que diarios en línea en los que cada quien puede utilizar su bitácora, sumándose a polémicas sobre determinados temas. Hay quienes estiman que es útil, otros dicen que aún no es algo serio, y otros le auguran futuro.
Hay dos corrientes: los que alegan una regulación jurídica de lo que ocurre en la red y los que se resisten a este control del ciberespacio. La preocupación de los amantes de la regulación es que hay muchas cosas que se dicen por Internet que necesitan ser reguladas.
Lo cierto es que salvo los delitos informáticos tipificados en las legislaciones correspondientes de los países que las tengan (en Nicaragua no existe), de momento los castigos de lo que ocurre en los weblogs es complicado materializarlos como cualquier juicio en los tribunales comunes, salvo en naciones donde imperan dictaduras que regulan el contenido de este medio de comunicación que para muchos se enmarca dentro de los principios de la libertad de expresión y de información. No se percibe claramente dónde está ese gran tribunal que dirima los litigios del ciberespacio.
Los blogs adquieren importancia enorme para los negocios cuando Bill Gates los reconoce para esta finalidad. Luego, se pudo observar cómo los blogueros tuvieron un papel importante en actividades políticas como la candidatura de John Kerry en Estados Unidos. Otro caso es el de Eason Jordan, jefe de los servicios informativos de la CNN, quien dimitió tras haber sugerido en un debate celebrado en el Foro Económico Mundial de Davos, que el Ejército de EE. UU. había disparado intencionadamente contra periodistas de Irak. Sus palabras saltaron a los blogs. Como pueden observar, hay momentos en que no necesariamente una ley castiga lo expresado por alguien.
En febrero de 1996, justo un día después que el ex Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, promulgara la Telecomunications Decency Act de 1996, John P. Barlow, cofundador de una de las más activas entidades de cibernautas pioneros, la Electronic Frontier Foundation, decidía enfrentarse a ese texto colgando en la Red lo que llamó “A Declaration of the Independence of Cyberspace”.
Entre otras cosas, Barlow sostenía: “(En el Ciberespacio) no tenemos gobierno electo, ni es probable que lo tengamos, de ahí que me dirija a ustedes (Gobiernos del mundo industrializado) con no mayor autoridad que aquélla con la que habla la propia libertad. Yo declaro que el espacio social global que estamos construyendo es por naturaleza independiente de las tiranías que ustedes pretenden imponernos. Ustedes no tienen ningún derecho moral para gobernarnos, ni poseen método alguno de coerción que debamos temer con fundamento.
“Los gobiernos obtienen sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Ustedes no han solicitado ni recibido el nuestro...
“Sus conceptos jurídicos de propiedad, de libertad de expresión, derecho a la identidad, libertad de circulación, y contexto no nos son aplicables. Se basan en la materia. Aquí (en el Ciberespacio) no hay materia...”
A fin de cuentas, el Derecho de Internet está teniendo mucha influencia en el Derecho en general y en el derecho administrativo en particular. El debate está ahí.

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