MIéRCOLES 9 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23746 / ACTUALIZADA 2:30 am





EL HUMOR DE





Calabazas generan empleo

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. Unas 200 familias leonesas están subsistiendo por la cosecha de calabazas

La temporada de cosecha de la calabaza se realiza en verano en Nicaragua debido a que la fruta es susceptible al agua.

 

Ricardo Guerrero Nicaragua

El cultivo de calabazas de exportación en la zona de León ha traído esperanzas a muchas familias que desde hace tiempo carecían de trabajo. En la actualidad el cultivo de las calabazas está brindando empleo a más de 200 familias leonesas, de las cuales más del cincuenta por ciento son mujeres.

El inversionista holandés Hans Meenwes, quien está a la cabeza de los productores, señaló que el empleo no será por temporada sino permanente, ya que después que haya pasado la temporada del cultivo de calabazas seguirán con cebolla, frijoles negros y tomates.

“Esto es algo que no sólo me favorece a mí como dueño de las plantaciones sino que personas de diferentes localidades se han visto beneficiadas directamente”, señaló Meenwes.

Carmen Potoy, madre soltera de cuatro hijos, explicó que las plantaciones de calabazas llegaron como una bendición de Dios, “ya que antes de trabajar en los cultivos tenía que viajar todos los días a Managua a planchar y lavar, ahora no tengo que moverme de mi pueblo” y por consiguiente está en constante comunicación con sus hijos.

Potoy espera que estos cultivos se sigan extendiendo al resto de la región donde existen grandes extensiones de terrenos sin ninguna utilidad. “Ya ve que aquí sólo son 20 manzanas y estamos trabajando muchas personas”, señaló.

Con grandes esperanzas

Guillermo Flores es un operador de tractor que hasta hace dos meses no tenía en qué trabajar, pero desde que se dio cuenta de la cosecha de calabazas en la finca de Meenwes, decidió echar a andar su máquina, como él le llama, para las labores de acarreo de la fruta y unas que otras labores que demanda la cosecha.

Según Flores, este proyecto le trajo esperanzas a él y a muchas familias de la zona, ya que en estos tiempos (verano) aquí es muerto, no hay qué cosechar y tenemos que esperar hasta el invierno para poder trabajar en la tierra, “que es lo único que sabemos hacer”, manifestó.

Carlos García Pastora, técnico a cargo del proyecto por parte del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), expresó que las cosechas de calabazas han venido a favorecer a muchas personas ya que “aquí, en esta época, prácticamente es muerta, no hay qué cultivar, y la mayoría de las personas tiene que irse a la capital en busca de trabajo, y como son de escasos recursos y sin ninguna preparación académica, son explotadas y no se les paga el salario que se merecen”, estimó el técnico.

“Ahora la mayoría de ellos está haciendo lo que le gusta (cultivar la tierra) y no tienen que irse a Managua y dejar a sus hijos solos casi todo el día”, expresó García Pastora.

Es así como esta planta, originaria de la India o del Asia Menor, según algunos estudios, está contribuyendo a la reducción de los niveles de desempleo en Nicaragua.

Las calabazas no sólo sirven como alimento, sino también para elaborar medicinas e incluso productos cosméticos principalmente para el rostro.

CAPACITADOS

Todos los trabajadores que laboran en la finca del holandés Hans Meenwes fueron intensamente capacitados, ya que la calabaza, por ser un cultivo poco conocido en el país, necesita de muchas técnicas y conocimientos que el trabajador nicaragüense no los maneja

“Les brindamos capacitaciones sobre el manejo de las plantaciones, cortes, empaques, acarreo y sobre el sistema de riego”, dijo Carlos García Pastora, técnico del IICA.

Hans Meenwes dijo que el próximo año podría estar sembrando unas 200 manzanas en calabazas, lo que generaría unos mil empleos.

Las calabazas que no cumplen los estándares de exportación a Estados Unidos se colocan en el mercado local, una parte, y otra parte en el mercado costarricense, señaló Meenwes.

Los productores confían en obtener un promedio de mil cajas de calabaza por manzana, cada caja contiene en promedio unas 20 frutas y están vendiendo a la empresa Lyon Heart a 6.50 dólares.

El proyecto de la siembra de calabazas es financiado de manera conjunta con el proyecto IICA-MSU y por la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID).
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