Fachada de recintos incide en matrículas
Juan Carlos Tijerino A.
La competencia por acaparar el mayor número de estudiantes cada año, provoca que algunas universidades privadas se vean en la necesidad de prestar dinero a los bancos nacionales para invertir en infraestructura y no quedarse “fuera de la competencia”.
Un buen edificio, junto a un buen prestigio, son los principales factores que toman en cuenta los bachilleres antes de matricularse.
En los últimos 24 años, el Consejo Nacional de Universidades (CNU) ha autorizado el funcionamiento de 31 universidades, de esa gran cantidad, son contadas las que han podido mejorar su infraestructura. Las que todavía no lo han hecho siguen siendo consideradas como “universidades de garaje”.
A muchas personas les resultará extraño que en Nicaragua, donde existen altos índice de desempleo y poca población universitaria, existan instituciones de educación superior que tengan suficiente capital como para invertirlo en infraestructura.
Para Gilberto Bergman Padilla, rector de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), esto no tiene nada extraño. Según él, su universidad ha crecido porque constantemente están reinvirtiendo.
“En esta universidad no hay utilidades, esto es un proyecto de vida, la UCC tiene una misión y una visión claramente establecidas. Nosotros no somos una ‘universidad de garaje’ que alquila una casa en cualquier parte y pone cuatro anuncios en el periódico y luego comienza a impartir clases sin tener laboratorios”, expresó Bergman.
CRÍTICAS A LOS “BISNEROS”
“Aquí han aparecido un poco de ‘bisneros’ que calculan que una universidad es más rentable que una pulpería. Solamente pagan el permiso en el CNU y luego sacan la ganancia”, aseguró Bergman.
Actualmente la UCC tiene un laboratorio de telemática que costó 80 mil dólares, un laboratorio de inglés de 60 mil dólares y una biblioteca de 40 mil dólares, conectada con fibra óptica.
Otra universidad que también ha crecido es la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (Unicit), que lo ha hecho por medio de préstamos otorgados por la banca nacional.
“Poseemos terrenos de alto valor, así que esto nos permitió obtener la credibilidad y la confianza de la banca local. Podríamos decir que nosotros formamos parte del pequeño grupo de instituciones que nació con terrenos propios y no como el resto que empezaron en casas particulares”, aseguró Luis Enrique Lacayo, rector de la Unicit.
Según Lacayo, son pocas las universidades que se preocupan por mejorar las condiciones a los universitarios.
“Los bancos no son la madre Teresa de Calcuta, que le prestan dinero a universidades que funcionan en una casa. Aparte de eso, aquí hay extranjeros que crean su universidad y le dicen a sus estudiantes que los títulos tienen validez en toda Centroamérica, cuando no es así”, afirmó Lacayo.
SE PERDIÓ PERSPECTIVA DEL CAMPUS UNIVERSITARIO
Para Leonardo Torres, rector de la Universidad Hispanoamericana (Huispam), algunas universidades perdieron por completo las perspectivas de un campus universitario.
Según Torres, el mejor ejemplo es el caso de algunas universidades que comienzan en una casa particular y terminan comprando el resto de las casas de la colonia o del barrio.

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