Daniela Clerk: La segunda Miss de su familia
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No esperaba ganar la corona del certamen de belleza más importante del país, como tampoco esperó el cetro de Reina del Carnaval Nicaragua 2002 |
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Leslie Ruiz Baldelomar
“Ahora ya no voy a poder ir a la venta en chinelas de gancho, porque soy Miss Nicaragua y debo portarme como tal”. Es una de las cosas que “lamenta” Daniela Clerk, quien la noche de este sábado asumió la responsabilidad de máxima representante de la belleza nicaragüense, al ser electa Miss Nicaragua 2005.
Clerk nació en Managua el 17 de noviembre de 1981 y cursa el último año de Administración de Empresas en Ave Maria College. Le encanta dibujar, leer y desde hace un año aproximadamente toma en serio sus visitas al gimnasio.
En el año 2002 fue coronada Reina del Carnaval de Nicaragua “Alegría por la Vida” y su rey fue Álvaro Montiel.
El triunfo de Clerk sobre las otras once candidatas del certamen nacional dio lugar a algo curioso y es que por primera vez en la historia de nuestro país, dos hermanas se llevan la corona. En 1994, Linda Clerk, hermana de Daniela, fue también electa Miss Nicaragua.
“Mi papá (don Randall Clerk) nos dice ‘mis dos reinas’, aunque ya lo hacía desde antes que ganara”, comentó la beldad de 23 años.
Felicidades Daniela, a unas cuantas horas de tu coronación.
Gracias, ni yo ni el público se lo esperaba.
¿Cómo describís tu experiencia?
La semana fue muy intensa. Tuvimos ensayos todos los días, visitamos a los patrocinadores, fuimos a varios compromisos. Estábamos tan cansadas que queríamos entregarle todo al público.
¿Cuáles fueron los sacrificios?
Toma bastante tiempo. Tenés que preparte física y mentalmente y es más difícil si estás estudiando. Tiempo libre no tenés porque hacés dos cosas a la vez.
¿Beneficios?
Ya sólo participar es un beneficio. Te hace crecer como persona, conocés más a tu país, te culturizan, porque al igual el Intur (Instituto Nicaragüense de Turismo) nos dio un seminario que nos enseñó un montón, ya sea el patrominio (dijo en vez de patrimonio) nacional y el patrominio mundial.
Cuando hiciste el “casting”, ¿tenías ese cuerpo?
Estaba parecido, pero en esta última semana sentí que bajé. Y no es que no comíamos, porque comíamos nuestros tres tiempos muy bien pero la pasamos haciendo ejercicios, quemando calorías... Yo siempre he ido al gimnasio, no sólo para verme bien, sino por salud.
¿Cuánto estás pesando?
No sé muy bien, pero creo que estoy en 118 libras, pero mi peso de siempre ha sido 120 libras. Siento que los pantalones me quedan un poco flojitos.
¿Y cuánto medís?
1.67 metros.
En el 2002 te coronaron Reina del Carnaval de Nicaragua...
Eso también fue muy inesperado. Era la primera vez que se hacía ese concurso y participé con Rebecca Reinoso (segunda finalista de Miss Nicaragua 2005), pero no nos conocíamos muy bien. Esa experiencia me ayudó a tener más seguridad en el escenario.
Pero en esa edición no otorgaron un carro como premio, a diferencia de las ediciones posteriores...
No. Y ayer, hasta después que gané, me acordé que me había ganado un carro (cuya entrega se gestionará a partir de hoy).
¿Quién te motivó a participar en Miss Nicaragua?
Mi hermana Linda me metió la idea en la cabeza. La pensé y me dije: ya me voy a graduar, después voy a empezar a trabajar y no iba a renunciar a mi trabajo por algo así... Así que decidí intentarlo.
¿Vas a actuar diferente ahora que sos Miss Nicaragua?
Ahora soy una figura pública, la gente me va a estar viendo. No puedo andar en fachas, tengo que andar presentable para demostrar cómo soy en realidad.
¿Qué creés que te dio el gane?
La seguridad. Me sentí nerviosa cuando anunciaron a las finalistas, pero luego sólo quise demostrarle a la gente que estaba disfrutando.
Tendrás que renunciar a algunas cosas... a las fiestas tal vez. ¿Sos fiestera? ¿qué lugares visitás?
Me gusta ir al Hipa Hipa, Club Terapia... Esos lugares donde se puede bailar. En mis días libres quiero darme mis escapaditas para descansar.
¿Qué más hacías antes?
Mis padres (don Randall y doña Danila de Clerk) tienen una empresa que se llama Mueblisa y en mis tiempos libres voy a ayudarles. Me dan un salario si pueden, pero nunca derrochan dinero. Ellos siempre me han enseñado a trabajar para obtener lo que quiero.

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