Reportaje especial
Guardador de secretos de cuatro presidentes
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Francisco Zúñiga Porras egresó en la Segunda Promoción de la Academia Militar de Nicaragua, clase 1941-1944. Fue ayudante presidencial de Anastasio Somoza García, Leonardo Argüello Barreto, Benjamín Lacayo Sacasa y Víctor Román y Reyes. Muchos de su promoción fueron dados de baja cuando el golpe de Estado de Somoza contra Argüello. Después de 1979 anduvo vendiendo Biblias en el exilio |
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1 de mayo de 1947, Toma de Posesión del presidente Leonardo Argüello Barreto. En la parte superior a la derecha el capitán Francisco Zúñiga Porras.
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Roberto Sánchez Ramírez ESPECIAL PARA LA PRENSA rsánchez@managua.gob.ni
Han pasado casi 60 años y la discreción sigue siendo su norma de vida. De nada sirven los argumentos de que después de tanto tiempo todo se sabe, la referencia de libros o declaraciones dadas por oficiales GN de la misma época.
Hemos conversado durante horas. Luego de muchos años estuvimos juntos en donde vivió sus años juveniles como Caballero Cadete de la Academia Militar de Nicaragua. Visitamos el sitio que ocupó la Casa Presidencial, en cuya antigua Sala de Banderas está ahora la imponente figura del general Augusto C. Sandino.
Francisco Zúñiga Porras, próximo a cumplir 80 años, no sucumbe a la emoción y con suavidad evade las preguntas espinosas. A veces su silencio o una sonrisa son la mejor respuesta. Terminó llamándose “un guardador de secretos” de cuatro ex presidentes de Nicaragua.
EN LA ACADEMIA DE MULLINS
Anastasio Somoza García viajó a Estados Unidos de Norteamérica, donde aprendió inglés y se convirtió en un gran bailarín, así pudo hacerse amigo de los principales oficiales de las fuerzas de ocupación, entre ellos un jefe, general Logand Feland.
Encumbrado por el general José María Moncada Tapia, tendría acceso al anciano representante del imperio, Mr. Matthew Hanna, con cuya esposa Loretta llegó a tener una íntima relación. Somoza García, “general” después de una escaramuza en San Marcos, su pueblo natal, logró llegar a Jefe Director de la Guardia Nacional de Nicaragua, luego de ganar sus grados en cama ajena.
Consolidó su poder luego de asesinar al general Augusto C. Sandino el 21 de febrero de 1934. Ávido de ser Presidente eliminó el obstáculo constitucional al derrocar a su tío político, el presidente Juan Bautista Sacasa, el 9 de junio de 1936. El 1 de enero de 1940, Somoza García inauguró la Academia Militar, en los terrenos del llamado Campo de Marte, donde terminaba la explanada de la Loma de Tiscapa.
Fue el primer director, el coronel Charles Mullins, graduado en la Escuela Militar de West Point. Entre los nicaragüenses que se integraron, estuvieron el capitán Julio C. Morales Marenco, egresado de la Academia Militar de Valley Fort; los oficiales Guillermo Barquero, José María Tercero, Víctor Manuel Guadamuz, Francisco Boza Gutiérrez, los doctores Fernando Valle López y Arturo Lacayo, los profesores Arturo Sotomayor, Julio C. Quintana, Rafael Carrillo y el señor Hooker.
El año 1941 se incorporó al mayor Julio D’Arbelles, héroe de la Primera Guerra Mundial, había combatido en Francia donde fue condecorado con la Legión de Honor. Fue nombrado subdirector. A finales del año 1941 el general Mullins regresó a Estados Unidos y lo sustituyó el general Fred T. Cruse.
Francisco Zúñiga Porras nació en Jinotepe el 16 de agosto de 1925, hijo de don Francisco Zúñiga Mejía y doña Ángela Rosa Porras Mendoza, fueron en total cinco varones y cuatro mujeres, de los cuales vive Gustavo, el menor. Hasta tercer año estudió en el Instituto Juan José Rodríguez, cuando era el director don Marcelo Sánchez Vigil.
En enero de 1941 ingresó en la Academia Militar, cuando apenas tenía 16 años. Llegó a ser capitán cadete. Cuando se graduó fue integrado al cuerpo de ayudantes de Somoza García, pertenecía también César A. Noguera Chávez, conocido como “Chorrillo”, llamado así por haberse graduado en la escuela de ese nombre en Perú. Figuraban además Luis Ocón, Arnoldo García (Realito) y Juan Emilio Canales (Cabuya), el mismo que detuvo el vehículo de don Sofonías Salvatierra, la noche en que asesinaron al general Sandino.
LOS CELOS DE DOÑA YOYA
Aunque cuesta que tenga un diálogo sostenido de preguntas y respuestas, casi con cuchara, don Francisco cuenta que Somoza García era bien parecido, chilero y mujeriego. Doña Yoya, dice, tenía un olfato especial, como que sabía cuando andaba enredado y nos preguntaba dónde había estado el general, y le dábamos el nombre de alguna de sus haciendas.
Un ayudante especial era Ocón, recuerda el viejo ex capitán GN, lo vestía, desvestía, le quitaba hasta los zapatos. Ocón era algo especial para el dictador, desde que en 1949 fue sometido a una operación en la clínica Leahy, de Boston, donde le practicaron una colestectomía, desde entonces al fiel ayudante le tocaba sacar el excremento que salía por el ano artificial, era uno de los secretos mejor guardados alrededor de Somoza García. Así fue cuidado hasta la madrugada del 29 de septiembre de 1956.
CON EL PRESIDENTE ARGËELLO
En 1947 don Francisco se casó con doña María Elena Arana Román, hija del doctor Federico Arana García y doña Laura Román, matrimonio jinotepino. Nacieron de esta unión, tres varones y tres mujeres.
Cuenta don Francisco que cuando Somoza García no pudo reelegirse en 1947, frecuentemente se escuchaban en la Casa Presidencial las discusiones entre doña Salvadora Debayle, pues ella quería que el candidato fuera el doctor Víctor Román y Reyes, y el dictador al doctor Leonardo Argüello Barreto, aunque aparentaba alentar las candidaturas del doctor Lorenzo Guerrero y de don Alejandro Abaunza, de Masaya, padre de doña Lila T. de Bolaños.
Finalmente impuso la candidatura del doctor Argüello y mediante elecciones fraudulentas resultó Presidente de Nicaragua. Un día, relató don Francisco, el mayor Anastasio Somoza Debayle nos llamó a “Chorrillo” y a mí para decirnos que su papá nos mandaba como ayudantes del presidente Argüello, para que controláramos sus movimientos.
Había muchos rumores, comenta don Francisco, el presidente Argüello sin tomar en cuenta al Jefe Director de la GN, había llamado a su lado a militares que eran desafectos al General, entre ellos a Policarpo “El Coto” Gutiérrez, el mismo que participó en la muerte de Sandino, también al coronel Luis Balladares Tórrez y coronel Alberto Baca, entre otros.
Lo que tenía más ardido al General, agregó don Francisco, era que el presidente Argüello quitó al mayor Anastasio Somoza Debayle de Comandante del Primer Batallón y lo nombró Comandante Departamental de León, puso de Jefe del Estado Mayor al general Adán Medina. Nosotros, dijo, nos fuimos de ayudantes a la toma de posesión.
En una foto tomada en la explanada de la Loma de Tiscapa aparecen de izquierda a derecha, Luis Anastasio Somoza Debayle que alcanzó el grado de coronel GN, el presidente Argüello diciendo su discurso, el capitán Luis Ocón, el teniente Francisco Aguirre Baca, don Benjamín Lacayo Sacasa que sería el sucesor temporal en la Presidencia, el teniente Zúñiga Porras y el general Somoza García, con el ceño fruncido.
La decisión de Somoza García de poner a sus ayudantes, los tenientes Zúñiga y Noguera como ayudantes del presidente Argüello Barreto fue una especie de provocación al nuevo mandatario, quien por todos los medios pretendía dar muestras de independencia. Resultado, al día siguiente de la toma de posesión presidencial, cuando los dos flamantes tenientes iban a pie, subiendo desde La Curva, residencia del Jefe Director GN hacia la Casa Presidencial, fueron detenidos en el pequeño torreón de Cantagallo (todavía existe) y les dijeron que ni siguieran, que ya el presidente Argüello Barreto había ordenado que los corrieran.
Se fueron donde el general Somoza García, quien estaba tomando medidas para ejercer el control del país y que culminaría con el golpe de Estado el día 26 de mayo, cuando el efímero Presidente tuvo que refugiarse en la Embajada de México, donde estuvo seis meses asilado, luego salió hacia la capital azteca donde falleció el 15 de diciembre de 1947. Con el cinismo propio de las dictaduras se decretó duelo nacional. Sus restos todavía permanecen allá.
Francisco y Horacio Aguirre Baca eran hijos del senador Francisco Aguirre Muñoz. Ambos gozaban del especial aprecio por parte del general Somoza García. Francisco tenía las funciones de encargado de la seguridad de la Guardia Nacional y Horacio era su intendente de Casa Presidencial, un cargo de confianza con manejo de muchos recursos. Según don Francisco, había rumores de que ambos eran una especie de “corre y vedile” de Somoza y Argüello.
Se comentaba que los hermanos Aguirre Baca calculaban que la confrontación llevaría al derrocamiento del Presidente y que su padre, el senador Aguirre Muñoz, podría ser el sucesor. No calcularon que la Asamblea Nacional, sin tomar en cuenta a Argüello, eligió designados a la Presidencia a personas favorables a Somoza García, entre ellos al diputado Lacayo Sacasa. “Los Panchitos”, como eran conocidos, salieron al exilio. Se cuenta que el dictador se conmocionó hasta las lágrimas.
Mientras, el teniente Zúñiga Porras fue apermisado pues su padre, don Pancho, se encontraba gravemente enfermo y tuvo que viajar a Guatemala y El Salvador. Estando en ese país se encontró con varios de sus antiguos compañeros, dados de baja por ser leales al presidente Argüello, entre ellos andaba el teniente Raúl Jiménez Argüello.
A su regreso nuevamente el general Somoza García lo designó ayudante presidencial, así estuvo cerca de don ‘Mincho’ Lacayo Sacasa, el Presidente que debía ir varias veces al día desde Casa Presidencial hasta La Curva, a consultarle a Somoza García todos las decisiones principales. Duró del 26 de mayo al 15 de agosto de 1947. Luego continuó con el sucesor doctor Víctor Román y Reyes, más conocido como “TiVi”, ya que era por parte de Reyes tío del dictador. Falleció en Estados Unidos el 6 de mayo de 1950. Somoza García que ya era Presidente electo por sí y ante sí, asumió de inmediato la Presidencia a la que pretendía reelegirse, hasta que el 21 de septiembre de 1956, el poeta Rigoberto López Pérez decidió truncar su vida.
El teniente Zúñiga Porras fue apermisado y se radicó en Jinotepe. Cuando los ataques a los cuarteles de la GN en Jinotepe y Diriamba fue tomado prisionero, posteriormente lo ascendieron a capitán. Por muchos años estuvo como presidente de la Junta Local de Asistencia y Previsión Social.
En 1979 salió del país. Sus bienes fueron confiscados. Durante más de diez años vivió en el Estado de Michigan, en una comunidad cristiana ecuménica. Viajó mucho vendiendo Biblias y libros conteniendo cantos de alabanzas.
Asegura que su vida no se parece a la hoja del caimito que a un lado es de un color y del otro es diferente. “Soy un guardador de secretos”, afirma con una sonrisa maliciosa, como si se acordara de la actitud celosa de doña Yoya.
Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
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