LUNES 7 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23744 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Una buena decisión

Sin duda que Herty Lewites tomó una decisión sensata al suspender la manifestación que había programado para ayer domingo en Masaya, ante el peligro que una provocación de militantes extremistas del FSLN causara allí un baño de sangre.

En realidad, pesar de que por los antecedentes sandinistas de Herty Lewites muchos nicaragüenses no creen en la veracidad de su enfrentamiento con Daniel Ortega por obtener la candidatura a la Presidencia de la República en representación del FSLN, el desarrollo de los acontecimientos indica que van en serio las amenazas del caudillo sandinista y la siniestra cúpula que lo rodea, contra el controversial ex alcalde de Managua. Y en todo caso, las turbas de fanáticos o los pandilleros que han irrumpido como activistas de algunos partidos, no entienden de sofisticaciones políticas en las alturas y carecen de cualquier clase de escrúpulos, de manera que no hubieran vacilado en provocar ayer en Masaya una matanza entre militantes y simpatizantes sandinistas de Herty Lewites.

Ahora bien, a partir de la descarada confabulación de autoridades electorales y judiciales con la cúpula del FSLN, para impedirle a Herty Lewites ejercer el derecho a aspirar a la candidatura presidencial en representación de su propio partido, el ex alcalde capitalino aseguró a los medios de comunicación social que su lucha se ha convertido en una causa de todos los nicaragüenses democráticos, que no deben permitir que se imponga definitivamente y se consolide la nueva dictadura de Daniel Ortega y su camarilla, respaldado por Arnoldo Alemán y su PLC.

“Por lo tanto, invitamos hoy más que nunca (no sólo) a nuestras bases sandinistas, sino a todos los liberales que estén en las mismas condiciones; evangélicos, protestantes, cristianos, para decirle de una vez por todas a la dictadura de Daniel Ortega y su cúpula, que no nos van a secuestrar. El domingo seis es el día del dictador Daniel Ortega, el domingo 13 es la concentración de la democracia y el No a la dictadura en Nicaragua”, proclamó Lewites (LA PRENSA, sábado 5 de marzo del 2005).

Pero si Lewites quiere ser respaldado por los nicaragüenses que no son sandinistas —y que en cambio son la mayoría de la nación—; si pretende encabezar un movimiento político nacional, pluripolítico y multipartidista, en contra de la dictadura bicéfala libero-sandinista de Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, tendría que dejar de cobijarse bajo la bandera roja y negra que la cúpula del FSLN reclama y defiende como patrimonio particular.

En nombre del partido sandinista y su bandera roja y negra no se puede representar a la nación ni defender los intereses de los nicaragüenses democráticos. Es cierto que nadie puede dejar de reconocer que la bandera roja y negra del FSLN lideró la lucha por el derrocamiento de la dictadura somocista. Pero tampoco nadie puede olvidar que bajo esa misma bandera se impuso otra dictadura que en muchos aspectos y consecuencias fue, incluso, peor que la del somocismo.

Bajo la bandera roja y negra del FSLN se confiscó y expropió a muchísimos nicaragüenses que no tenían ni tuvieron nada que ver con el somocismo; bajo la bandera roja y negra del FSLN las “turbas divinas” vapuleaban a la gente que manifestaba cualquier inconformidad con la férrea dictadura totalitaria que sustituyó al régimen somocista; bajo la bandera roja y negra del FSLN se reprimió el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa, se cerraron decenas de medios de comunicación, se censuró y se clausuró al Diario LA PRENSA; bajo la bandera roja y negra del FSLN se ultrajó a Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, y se persiguió a la Iglesia Católica que en ese tiempo defendía valerosamente a su pueblo; bajo la bandera roja y negra del FSLN se cometieron muchos crímenes que quedaron impunes —como por ejemplo los asesinatos de Jorge Salazar y Arges Sequeira—; bajo la bandera roja y negra del FSLN se perpetró el más gigantesco saqueo de los bienes ajenos y del Estado en toda la historia nacional, como fue la piñata sandinista; etc., etc.

Bajo esa bandera y tras ese partido, ni Herty Lewites ni nadie puede representar a todos los nicaragüense ni liderar la lucha por la democracia, la libertad y la honradez política y gubernamental.
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Una buena decisión