¡Qué bochornoso espectáculo!
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Parmalat clasifica frente a Bluefields en medio del caos |
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Patrick Hooker (dcha.) es sostenido por uno de sus compañeros después de agredir al árbitro central René Guerrero.
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Francisco Jarquín Soto
El futbol sufrió ayer un golpe bajo, de esos certeros que llegan al alma y entristecen a todo el que quiere al deporte.
Agresiones, insultos, juego mal intencionado y burlesco deslucieron el que se suponía sería el juego más emocionante de la última jornada del Torneo de Clausura.
Bluefields y Parmalat se jugaban, en el Estadio Olímpico del Injude, la clasificación a la hexagonal del torneo pero después que los lecheros impusieron el ritmo desde el inicio, con cuatro goles sucesivos y dos más en el complementario de Wilber Sánchez, para sumar seis y terminar 12-0, el espectáculo se llevó a límites insospechados de bajezas.
Los costeños al parecer no lograron asimilar, aunque sus argumentos fueron otros, que el Parma consiguiera desde temprano un tanto de Chéster Espinosa al minuto 13, y los consecutivos de Sánchez al 14, 25, 31 y 41, además de uno más de Samuel Padilla al 45 en el cierre del primer tiempo, para un 6-0.
Para ese momento habían expulsado Jairo Chollete, pero nadie imaginó lo que vendría en el segundo tiempo, cuando los caribeños quedaron con siete hombres en el campo tras una agresión de Patrick Hooker sobre el árbitro René Guerrero.
Hamilton West inició de nuevo la tortura con gol al minuto 52, al 53 Sánchez anotó el quinto, mientras Padilla llegaba a tres anotaciones con tantos al 62 y al 75.
Pero mientras Denis Rocha y Sánchez cerraban la producción lechera con goles al 67 y 78, los costeños jugaban cualquier cosa menos al futbol.
Los costeños aseguran que el árbitro favoreció al Parma, lo que consideraron suficiente argumento para agredir en algún descuido del árbitro, a los jugadores del Parma. Hubo jugadas de gol que parecían fuera de lugar. Eso los sacó de juego a los costeños.
Cuando les pitaban una falta, tiraban el balón lejos para que no se cobrará inmediato, en otras ocasiones sin marcación alguna pateaban con toda saña el balón hasta mandarlo fuera del estadio, se quitaban la camisa, bailaban con el esférico, le gritaban al árbitro y lo último fueron los golpes de Hooker a Guerrero.
El árbitro paró el partido al parecer para suspenderlo pero sólo fue para bajar los ánimos pero fue imposible, pues las malas voluntades, el juego sucio, las agresiones e intento de agresiones continuaron, dejando como resultado otras expulsiones con Kit Oporta y George González y más de 10 amonestados.
Parmalat lo único que pudo hacer fue celebrar su clasificación sin bullicio alguno, pues el ambiente era muy tenso.

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