De porqué el poblado se llama Cara de Mono
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Este es el único asentamiento humano en Nicaragua que cambió el nombre de una santa por el del rostro de un animal |
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Al sacerdote de Muelle de los Bueyes, los pobladores le han regalado estos ídolos.
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Roberto Orozco B.
Don Bartolomé González Toledo es uno de los pobladores más viejos de Cara de Mono, una comarca de Muelle de los Bueyes asentada sobre la carretera que conduce a El Rama, a 255 kilómetros de Managua. Tiene 66 años y la fuerza de un “hombre de la ciudad” de 25. No para de viajar de una comarca a otra recorriendo grandes distancias en su bicicleta, la que hace mucho tiempo sustituyó a su caballo.
Dice que a Cara de Mono llegó cuando este poblado era un pequeño valle con apenas 20 casitas. No había carretera, sino una trocha que conectaba al río Mico y a Muelle de los Bueyes. El río era más caudaloso que ahora y en este último poblado había un muelle donde desembarcaban los que venían de Bluefields y querían ir a la capital, pues tampoco existía el desembarcadero municipal de El Rama.
“Aquí antes se llamaba Santa Ana”, afirma don Bartolomé. “Era un caserío de una sola calle. No existía la carretera a El Rama. Para pasar los vehículos por el río Mico había una plana que los cruzaba”, agrega.
“Con el tiempo llegó la carretera. El chino Abraham, un gringo que trabajaba con la compañía contratada para hacer la vía Managua-El Rama, era el contratista de nosotros. Yo trabajé en esa carretera a los 20 años, primero como palero, después como chicharrista. El chicharrista era el que hacía el hoyo en el suelo rocoso, donde se colocaban los tacos de dinamita que hacían explotar para abrir la trocha del camino. Los bomberos se encargaban de hacerla explotar; se les decía así a aquellos que reventaban las bombas”, explicó.
LLEGARON LOS FINQUEROS
Dice don Bartolomé que con la carretera llegaron los finqueros y con los finqueros los trabajadores de éstos. Entre todos comenzaron a poblar el caserío Santa Ana.
Los primeros pobladores no sabían que en este lugar de antaño se habían asentado los indígenas quiribíes o chontales, según afirma Silvia León González, del Museo Gregorio Aguilar Barea, de Juigalpa, Chontales. El río Mico, uno de los tres grandes afluentes del río Escondido, a través de este último se viaja por agua hasta Bluefields.
El río Mico es también uno de los más grandes de la región caribe nicaragüense. Tiene 178 kilómetros de longitud, es caudaloso y rico en pesca. La especie de pez más grande que vive en sus aguas es el robalo, el cual puede medir de 80 a 140 centímetros de largo y pesar de 15.4 a 53.4 libras.
Quizá por ello los quiribíes poblaron sus riberas. Tenían agua y comida y se constituyeron en la tribu más grande de la zona. “Estos indígenas eran chiquitos”, dice don Bartolomé. “También había sumus, pero la gente no se metía con ellos. Por ejemplo, yo conocí a uno que se convirtió en tigre”, afirma con vehemencia.
EL USO CAMBIÓ EL NOMBRE
“Los finqueros fueron adentrándose en la selva a medida que extendían sus propiedades, y cuando llegaron al río descubrieron los vestigios de los indígenas que aquí existieron. En las rocas de las riberas del río, estos indios dibujaron miles de caritas de monos, también lagartos, el Sol y las estrellas, pero lo que abunda son las caritas de monos. Por eso el pueblo se llama así ahora”, explicó don Bartolomé.
Efectivamente, la gente comenzó a llamar al caserío Santa Ana, como el lugar de las caritas de mono y, luego, para resumir, las personas solamente le llamaron Cara de Mono. Con el uso y el tiempo todos comenzaron a llamarle al lugar: Cara de Mono. Así fue “rebautizado” hasta que el poblado apareció con ese nombre en los mapas oficiales de Nicaragua, lo cual le dio prácticamente su “partida de nacimiento” al pueblo que cambió el nombre de una santa por el del rostro de un animal y, ahora, a nadie le molesta eso.
SUS RIQUEZAS
Este es un poblado que no ofrece infraestructura turística, pero la zona es rica en paisajes boscosos, llena de ríos caudalosos y riachuelos que en su recorrido forman muchas pozas. En éstas sus pobladores se bañan. Cerca del puente de Cara de Mono hay una poza del mismo nombre que ofrece un refrescante baño de agua dulce a la sombra de frondosos árboles.
Según la Alcaldía de Muelle de los Bueyes, en la comarca Cara de Mono hay ahora 97 viviendas y 578 habitantes, según un último censo realizado en el 2003. Su economía es fundamentalmente pecuaria: muchos finqueros que se dedican a la crianza de ganado.
También hay oro en estas tierras. Aquí fue explotada la mina El Topacio, cerrada por la guerra de los 80. Entre las montañas donde está la mina, hay arroyos donde algunos lugareños buscan entre sus lechos el preciado oro. Son los güiriseros de estas zonas.
Además hay muchos restos indígenas, como para formar un buen museo. Es una lástima que las autoridades municipales no lo hayan hecho aún. Los estudiantes del quinto año del Instituto 14 de Septiembre de Muelle de los Bueyes, que se bachilleraron el año pasado, elaboraron un estudio de factibilidad de un museo para ese poblado. Incluso elaboraron un presupuesto con todos los materiales a utilizar y el mismo no resulta caro. Sin embargo, parece que sólo ellos están interesados en ese proyecto.
Aquí la riqueza es también histórica. Cuando los campesinos trabajan las fincas, a flor de tierra brotan las ollas funerarias, vasijas e ídolos que los antiguos chontales elaboraron. Son los restos de una cultura aún por estudiar.
LA COSTUMBRE DEL IDIOMA
Según don Bartolomé González Toledo y muchos otros pobladores, los nombres de muchos poblados de esta región se deben al uso que de ellos hizo la gente al hablar de las actividades que en éstos se realizaban. Por ejemplo, El Cacao se llama así porque en ese lugar había muchas plantaciones de cacao.
Muelle de los Bueyes debe su nombre a que, aquí atracaban antes las embarcaciones que llegaban de Bluefields, pero el muelle estaba siempre lleno de bueyes que halaban las carretas que transportaban la carga.
La Batea se llama así porque en ese lugar había una señora que fabricaba bateas, que luego vendía a sus clientes. "La gente llegaba a un punto alto en la trocha que antes conducía a El Rama y porque el terreno era muy fangoso, muchos tenían que bajar prácticamente gateando, por eso ahora el lugar se llama La Gateada", dice don Bartolomé.
A Cara de Mono se puede llegar por la carretera Managua-El Rama. El poblado está ubicado sobre el kilómetro 255. Está señalado por un rótulo ubicado sobre la vía que dice: Poblado próximo: Cara de Mono.

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