DOMINGO 6 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23743 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Cuando la sangre lega al río

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. La confrontación ha subido de tono en el seno del FSLN. Este partido político, cuya jerarquía funciona bajo una lógica militar, tiene una vieja tradición de pugnas. Aunque niegan que el “ajusticiamiento” interno sea moneda común, la sangre sí ha llegado al río

bajo una lluvia de piedras. Herty Lewites, Víctor Tirado y otros simpatizantes del ex alcalde de Managua, escaparon del furor de sus contrincantes hace una semana.

 

Eduardo Marenco Tercero

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Hace una semana, Herty Lewites y sus acompañantes, que luchan porque se produzcan elecciones primarias en el FSLN, escaparon de una lluvia de piedras lanzadas por militantes que le adversan y que responden a la cúpula de su partido. Hubo varias personas heridas. Durante las últimas horas, Lewites, ex alcalde Managua, denunció haber estado a punto de ser asesinado en una de las salidas de las instalaciones policiales de El Chipote, en la Loma de Tiscapa.

El FSLN, desde los tiempos de la guerrilla, ha estado aquejado de profundas divisiones ideológicas y pugnas intestinas de poder. Muchas de estas contiendas se han resuelto con sangre. Hay quien piensa, como el comandante Edén Pastora, que la sangre —esta vez— puede volver al río.

Pastora, que no hace parte formalmente de esa organización y que tampoco apoya a Lewites, conoce en carne propia lo que significa estar sentenciado a muerte por sus propios compañeros de armas.

Sin embargo, reconoce Pastora, en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) hubo más sangre que en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). “Ahí sí parecían caníbales”, bromea y recuerda el caso del poeta Roque Dalton o de la comandante Ana María, ejecutada por sus propios compañeros en Managua, a inicios de los ochenta.

El comandante Cero fue quien reclutó a Lewites en 1970 para acopiar armas en Los Ángeles a favor del FSLN. Luego lo llevó a Tijuana a entrevistarse con Bayardo Altamirano, pues Lewites le exigía a Pastora entrevistarse con alguien de mayor nivel. “Así entra al Frente y se nos presenta como la izquierda de la derecha... no manejaba la semántica”, cuenta Cero, quien insiste que Lewites siempre ha sido un hombre de confianza de los hermanos Ortega. Ahora Cero cree que comete un error, al querer ocupar “el lugar del líder”.

En todo caso, Pastora afirma que la historia del FSLN está llena de violencia. Él mismo sufrió cuatro atentados urdidos por sus propios compañeros para matarlo siendo él Viceministro de Defensa. En uno de ellos se salvó por ir abrazado con Tomás Borge a la entrada del Mokorón y durante tres emboscadas en carretera a Juigalpa, lo salvó Humberto Ortega, quien le avisó del complot.

“Yo conozco estas luchas, y sí, la sangre puede llegar al río. La pasión, el odio, esa poesía que escribe Rosario Murillo, es peligrosa, está impregnada de odio, de pasión”, afirma Pastora.

Históricamente, el FSLN se dividió en tres tendencias ideológicas: los Proletarios (liderada por Jaime Wheelock) que primero planteaban organizar el partido y luego armarlo; la de Guerra Popular Prolongada, que establecía la lucha en la montaña para luego proyectarse a las ciudades (liderada por Henry Ruiz) y la de los Terceristas, liderada por los hermanos Ortega, que planteaban una lucha contra la dictadura de forma insurrecional, urbana y en alianza con sectores burgueses e intelectuales.

Otras pugnas recordadas por Pastora, son las de Oscar Turcios con Tomás Borge —por naguas según uno, y por política según otro—; la existente entre Borge, Lewites y Pedro Arauz que desconocían a Carlos Fonseca Amador; la que se dio contra Luis Carrión y Jaime Wheelock, al punto que Pedro Arauz por órdenes de Bayardo Arce y Tomás Borge, los obligaron a asilarse en una embajada.

El ardid de labaja deshonrosa

La baja deshonrosa es un concepto de origen castrense. Se otorga baja deshonrosa al militar que traiciona a la patria, pasa información al enemigo o comete algún delito, explica el comandante Henry Ruiz. En la guerrilla, sin embargo, equivalía a una ejecución. Ahora se ha aplicado para acusar de traidor a Lewites. Daniel Ortega lo ha tildado de Judas y que como tal, debe morir ahorcado. Es una clara incitación a la violencia. El asesino del periodista y político Carlos Guadamuz (q.e.p.d.) solía afirmar que actuó en solitario enardecido por sus ‘Dardos al Centro’, unos hirientes editoriales televisados en los que Guadamuz atacaba a Ortega, otrora su antiguo protector. William Hurtado, condenado a 23 años y medio de prisión, afirmó que era uno de un millón de sandinistas dispuestos a matar a Guadamuz debido a dichos “dardos”.

La baja deshonrosa, decretada por Daniel Ortega a Lewites y Víctor Hugo Tinoco, instrumentalizando a la Asamblea Sandinista, es interpretada por Ruiz como un mensaje siciliano: “Lo que estás diciendo es que nos podés aplicar la pena de muerte”. Es una sentencia.

Víctor Tirado recuerda que en la guerrilla las sanciones se daban, en general, por violentar normas de seguridad. El castigo, en ocasiones, era enviar al guerrillero a la montaña. “Pero ése era un premio”, valora ahora Tirado. Pero no había fusilamientos como norma general. Ortega, dice Ruiz, tradujo en lenguaje popular la medida: Lewites es un Judas que vendió a Jesús por treinta monedas. “No hay perdón para él”, conforme a ese razonamiento, insiste. Por tanto, Ruiz hizo un llamado a evitar la violencia y a no derramar sangre de hermanos.

Pero el comandante Henry Ruiz acota que si la baja deshonrosa se daba en presencia del imputado, “significaba fusilamiento”. Pero no fue una norma, sino una excepción, aseguran.

En octubre de 1977, sin embargo, Daniel y Humberto Ortega y Víctor Tirado, fueron “expulsados” conforme a un comunicado del grupo Guerra Popular Prolongada (GPP), tendencia integrada por Tomás Borge, Bayardo Arce y Henry Ruiz, porque estaban en contra de la estrategia insurrecional. Los Terceristas abrieron fuego y eso disgustó a la GPP. La historia daría la razón a los Terceristas.

Ruiz afirma que él no suscribió el comunicado porque estaba en la montaña.

EL CASO DE “CHICHO” ZEPEDA

Narciso “Chicho” Zepeda era un campesino de El Viejo, “carnal” de Germán Pomares “El Danto” y era el mejor atleta guerrillero. Se entrenó en Pinar del Río con Henry Ruiz, conocido como “Armando” en la guerrilla. Era sobreviviente de Pancasán.

De Cuba, Ruiz, Borge, Pomares y Oscar Benavides salen para Nicaragua y en Costa Rica, en una operación de compra de armas, son capturados Borge y Ruiz, quienes posteriormente logran salir a Colombia, de ahí a Perú, y luego llegan a México. Al regresar a Nicaragua, el baqueano de Ruiz y Pedro Arauz Palacios, será Narciso Zepeda y la casa de seguridad era la de Germán Pomares, en El Viejo.

Pomares y Zepeda eran hombres populares, visitadores de casas de citas y jugadores de naipes. “Chicho” fue torturado y nunca habló, recuerda “Modesto”, quien también se lo encontraría en Moscú.

El FSLN se amplía a inicios de los setenta y aparece en escena el costarricense Plutarco Hernández, quien muchos años después sería embajador de su país en Moscú, siendo involucrado en un escándalo al ser fotografiado con un grupo de mujeres en una habitación.

RUIZ ACEPTA EJECUCIÓN

En 1974, mientras se planifica una operación militar de impacto urbano, que terminaría siendo el asalto a la casa de “Chema” Castillo, “Modesto” es informado de que Zepeda se ha insubordinado y pone en peligro la operación del 27 de diciembre.

Borge, quien entrenaba al grupo, dijo en una reunión de Las Jagüitas, donde estaba Pomares: “¿Dónde está ese jodidito de ‘Chicho’ que dice que no se va a ir?, ya lo voy a montar a ese jodidito para que se vaya con Armandito (a la montaña como castigo)”.

“Ya se había dado la orden de fusilamiento”, dice “Modesto”. La orden fue tomada en conjunto por Eduardo Contreras, Pedro Arauz y Henry Ruiz, entre otros. “Yo completé (la decisión de ejecutarlo) como jefe de la montaña; así eran las reglas, si los compañeros están diciendo que está poniendo en peligro la vida de otros compañeros... Yo completé la orden”, afirma “Modesto”.

“Chicho” Zepeda fue entonces ejecutado. Según “Modesto”, la orden la implementó un guerrillero que luego murió en el área urbana. “Sé que esa es la típica decisión equivocada que pone en riesgo la vida de los compañeros, debo reconocer que en ese tiempo el traidor, porque es traidor confirmado, yo digo que está correctamente ejecutada la decisión, pero cuando no se investigan las cosas, uno tiene que asumir críticamente una decisión de ese tipo”, señala Ruiz.

Sin embargo, según Borge, Hernández fue el que se dedicó a convencer a todos para ejecutar a Zepeda y al final logró convencer a Ruiz. Hernández, dice Ruiz, solía inventar historias sobre sus compañeros y sobre su trabajo y la compartimentación facilitaba el no poder confirmar la veracidad de lo que sostenía. Según Pastora, “Chicho” tuvo amores con un amor de Plutarco Hernández y ese era el origen del conflicto.

TODAS LAS FORMAS DE LUCHA

La lucha de Herty Lewites por ser candidato presidencial del FSLN, ha desnudado la fuerza del poder sandinista en todas las instituciones del Estado.

Daniel Ortega ha hecho uso de los mecanismos partidarios -inhibición, expulsión, descalificación-, así como de los mecanismos institucionales.

En la operación por dejar fuera a Lewites han entrado en juego “todas las formas de lucha”, como se conocían las sumas de las tácticas guerrilleras.

La operación para frenar a Lewites contó con todo el instrumental del Estado en una secuencia sincronizada: un contralor sandinista acusa de malos manejos a Lewites. El Poder Electoral le prohíbe hacer uso de los símbolos rojinegros. El Tribunal de Apelaciones de Managua ordena revocar el permiso para que Lewites haga su concentración prevista para hoy en Masaya. Le llueven acusaciones judiciales.

En el círculo cercano a Lewites, temen que la auditoría de la Contraloría desemboque en juicio que deje en manos de un juez sandinista, un posible encarcelamiento de Lewites para inhibirlo por completo.
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Cuando la sangre lega al río