Asaltan empresa a punta de disparos
Luis Alemán Saballos
Las labores cotidianas de cinco empleados de una pequeña empresa acopiadora de plástico, fueron interrumpidas abruptamente por cinco hombres armados que cargaron con una fuerte cantidad de dinero y objetos personales de sus víctimas.
El robo con intimidación ocurrió a las 11:45 a.m. de ayer miércoles, frente a donde fue Envases Oso, en el barrio Acahualinca.
CINCO DELINCUENTES
Los malhechores llegaron al local haciéndose pasar como vendedores de residuos de plástico, y pasaron hasta donde se encontraban los empleados que en ese momento estaban en una reunión con el propietario de la empresa, señor Manuel Espinoza.
Hasta ese momento todo era tranquilidad, cuando de pronto uno de los sujetos gritó que se trataba de un asalto y que todo el mundo debía tirarse al suelo.
DESPOJADOS
Cuando los cinco empleados se tiraron al piso, aparecieron dos hombres más, todos portando armas cortas.
Uno de ellos sacó de las bolsas de su pantalón, trozos de mecate con los que ató a cada uno de los empleados, con las manos hacia atrás.
Otro de los sujetos comenzó a despojarlos de sus pertenencias personales, relojes, pulseras, anillos, celulares y las billeteras.
SI SE MUEVEN, SE MUEREN
Manuel Espinoza, quien quedó de espaldas a los delincuentes, relató que el hombre que aparentaba ser el jefe, le gritó que si lo miraba, sería lo último que haría.
“Realmente no podía verlo porque el reflejo de mis lentes me lo impedía, también estaba nervioso, nos agarraron de sorpresa”, detalló.
Explicó que al momento del asalto estaba reunido con su personal. “Hablábamos de mejorar la atención a nuestros clientes, el trato y la cortesía, cuando esos sujetos violentaron el lugar”, indicó.
MALTRATADOS
Explicó que mientras él y sus empleados estuvieron tirados en el piso, los delincuentes les daban puntapiés en los costados.
“Nos golpeaban y gritaban que si nos movíamos o les mirábamos el rostro nos matarían”, dijo Espinoza.
ROBAN DINERO
Después de despojarlos de todas sus pertenencias, fueron metidos a la fuerza en la bodega de la empresa.
Ahí los tiraron al piso y continuaron bajo la vigilancia de unos de los delincuentes, mientras el que hacía de jefe se fue hasta la oficina del local, donde sustrajo el dinero que estaba en un escritorio.
“Eran cerca de 22,300 córdobas, por la mañana siempre traigo esa cantidad de dinero para pagar a los clientes que traen plástico para la venta”, dijo Espinoza.
Gioconda Áreas, empleada de la acopiadora de plástico, relató que los hombres los amenazaron con matarlos. “Fue rápido, nos agarraron a todos”, dijo en estado aún nervioso por los momentos de tensión que vivió.
Explicó que después del asaltó llamaron a la Policía pero que ésta llegó sólo a recoger los casquillos de las balas que los delincuentes dispararon al momento de abandonar el local.
BALACERA
Los delincuentes al abandonar el local realizaron cerca de cinco disparos contra un grupo de personas que se habían aglomerado frente al portón de la acopiadora.
“La gente que vino a vender su plástico notó que algo malo estaba ocurriendo y alertaron a los demás sobre el asalto”, explicó Manuel Espinoza, dueño de la acopiadora de plástico.
El grupo de personas intentó impedir que los delincuentes escaparan, pero los malandrines se abrieron paso haciendo disparos con sus armas para dispersar a los vecinos que llegaron a auxiliar a las víctimas.
Uno de los disparos impactó en la pared de la casa vecina al local donde opera la pequeña empresa, mientras en el suelo quedaron cinco casquillos de bala.

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