JUEVES 3 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23740 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Jackson podría ser testigo de su propio caso

Foto  

El tercer día del juicio, Jackson también llegó acompañado de su madre.

 

EFE

SANTA MARÍA, EE.UU.- Todos los testimonios en el juicio contra Michael Jackson palidecen ante la posibilidad de que la superestrella del pop sea llamada al estrado para responder en persona a las acusaciones de pederastia que recaen sobre él.

Jackson, de 46 años, es el corazón de este caso, el hombre con el que la Fiscalía desea hablar y que parece incapaz de reprimir su deseo de dar su versión de los hechos.

Estas ganas de hablar fueron obvias durante el testimonio de Martin Bashir, documentalista británico cuyo trabajo dio pie a estas acusaciones.

Incapaz de oír el suave tono de voz de Bashir durante el testimonio, Jackson hizo gestos con sus manos como para escuchar con más claridad las respuestas del periodista.

Además, Thomas Mesereau Jr., abogado del cantante, subrayó en dos ocasiones las intenciones de Jackson de explicar “él mismo” lo que ocurrió en su rancho Neverland, con sus demandantes, el niño de 13 años y su familia.

Las sugerencias de Mesereau fueron tomadas como claras promesas de la presencia de Jackson en el estrado, el centro de ese escenario en el que se ha convertido el pequeño tribunal de Santa María, donde se celebra el juicio más popular del momento.

Si Jackson se sienta en el estrado abrirá la puerta a un interrogatorio muy difícil delante del jurado, que puede dañar su imagen si no cuenta con la adecuada preparación y calma para responder de forma favorable a su caso.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Ríase de las enfermedades

Una vida por la palabra

Jackson podría ser testigo de su propio caso

Miss Canadá visita Aldeas S.O.S.

Carlos teme por la corona