No puede existir un presupuesto mágico
Marco A. Mayorga L.
La forma, el manejo, la comunicación y la percepción sobre el presupuesto, para la mayoría de la población es que el dinero existe libremente en el Estado. Se ha hecho creer, popularmente, que Nicaragua ha alcanzado un nivel de productividad y riqueza estable; que cuenta con dinero y que llegó la hora de repartir.
Es muy fácil hablar de cómo gastar el dinero. Cualquier niño puede decidir, pero la responsabilidad de producir riqueza, de aumentar los ingresos en el Estado es una decisión que requiere compromiso, disciplina y esfuerzo, trabajo en equipo y, sobre todo, de arriesgar popularidad.
La competencia por la popularidad ha llevado a muchas personas que viven de la política a ofrecer lo que saben es imposible. Han abusado de un lenguaje populista, pero sobre todo, este concurso por la popularidad ha llevado a Nicaragua a una inestabilidad política. Y esta inestabilidad crea desconfianza en la inversión y en el turismo, la actividad económica se contrae y los impuestos del Estado disminuyen o no crecen.
Parecemos ignorar que la producción interna y equilibrio macroeconómico aún es frágil. Está pendiente que la clase política juegue su papel y responsabilidad de contribuir a la estabilidad política que es indispensable para promover inversión económica a largo plazo. Hay que trabajar para modificar la mala percepción de que somos un país violento, inestable y no apto para inversiones de largo plazo, productivas y bien remuneradas.
La población está cansada de que le soliciten sacrifico. Tanto los trabajadores como los empresarios aún cumplen altas dosis de sacrificios, los trabajadores con sus bajos salarios y los empresarios con los altos impuestos que los hacen menos rentables y de los más altos costos de transacción —la sumatoria de total de contribuciones al Estado supera el 35 por ciento de las ventas, versus el 19 por ciento en otro país de la región—. No es posible que maestros y muchos trabajadores ganen menos de 100 dólares al mes.
Las discusiones se enfocan como si el Presupuesto es mágico, que debajo de la manga encontraremos el dinero. Existe la oportunidad real de mejorar los ingresos de Nicaragua y elevar el Presupuesto, pero por estar desenfocados continuamos sacrificando con más impuestos a los sectores productivos —trabajadores y empresarios.
Pocos expresan que existe oportunidad de convertir a Nicaragua en un país que interese a la inversión. Parecemos ignorar que la inversión abre empresas que emplearán a miles, y que a su vez las empresas y los asalariados contribuirán —con los impuestos— a incrementar los ingresos del Estado. Es la única y real manera de incrementar el presupuesto para salud, educación e infraestructura. Es momento de dirigir el enfoque, la estrategia y las acciones, a incrementar la riqueza de Nicaragua. Lo demás es puro cuento.
El autor fue presidente Cámara de Comercio de Nicaragua.

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