JUEVES 3 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23740 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




La nueva oligarquía

Son realmente peripatéticos (“Ridículo o extravagante en sus dictámenes o máximas”, según el Diccionario de la RAE), los ideólogos del FSLN que atacan a lo que ellos llaman “oligarquía conservadora”, siendo que la cúpula de su partido representa precisamente a la peor oligarquía que ha habido en Nicaragua a lo largo de toda su historia. E igualmente ridícula es la justificación que hacen del maridaje de la dirigencia de ese partido “revolucionario” con la cúpula arnoldista del PLC, que califican como una “alianza antioligárquica libero-sandinista”.

Oligarquía, explica el mismo diccionario, es: “1) El gobierno de pocos; 2) Forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social; 3) Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio”. Y como se ve, tal definición le encaja perfectamente al FSLN, que ejerce el poder en casi todas las instituciones del Estado por medio de un reducido grupo de personas que pertenecen a la misma clase. Peor aún, son unos cuantos dirigentes del mismo partido que a la vez son “poderosos negociantes”, cuyos intereses económicos —igual que antes los de la oligarquía somocista— abarcan todo, desde bancos hasta centros de masaje; y los cuales no sólo están aunados entre ellos sino que también se han unido con los oligarcas “liberales” para asegurarse que todos sus negocios dependan de su arbitrio.

Algunas nos han reprochado que sólo denunciamos la corrupción de Arnoldo Alemán y sus allegados, y no decimos nada sobre la enriquecida cúpula sandinista. Pero la verdad es que LA PRENSA ha hecho muchos esfuerzos por desentrañar el “misterio” de las riquezas de la nueva oligarquía sandinista, cuyos integrantes, como se dice popularmente, subieron al poder “con una mano adelante y otra atrás” —o sea en la completa y notoria pobreza—, y sin embargo ahora forman un grupo económico que según algunos observadores podría ser el segundo o tercero del país.

Lamentablemente todos los esfuerzos que hemos hecho en ese sentido han sido infructuosos, porque hay una especie de cortina de hierro rodeando la información sobre esa fortuna que se formó a base de las “piñatas sandinistas” que ocurrieron al final de la dictadura del FSLN y durante la primera etapa de su “gobierno desde abajo”, entre 1990 y 1995.

Por cierto que el último de esos esfuerzos lo hizo LA PRENSA a mediados de junio del año pasado, cuando informamos que: “De lo poco que se sabe es que el “pool” empresarial del FSLN entre 1990 y 1995 era de más de 40 empresas de todo tipo, las cuales aportaban dividendos al partido rojinegro y eran administradas directamente por el hoy diputado Bayardo Arce, por ese entonces miembro de la Dirección Nacional”. Sin embargo: “Al ser consultado sobre el tema, Arce declinó cortésmente referirse al asunto. Aseguró escuetamente que cuando abandonó el directorio del sandinismo entregó cuentas a la Tesorería del partido y añadió que desconoce lo que ha ocurrido después, sin entrar en mayores detalles”.

En ese mismo reportaje de LA PRENSA (La “caja roja y negra” del FSLN sigue en el misterio), publicado el domingo 13 de junio del 2004 se informó que: “Tras la derrota electoral del noventa la naciente disidencia sandinista también criticó la actitud de enriquecimiento acelerado de sus líderes, por lo cual muchos se alejaron de las filas partidarias o continuaron en lo que definieron una lucha desde adentro”.

Ahora Herty Lewites ha puesto de nuevo en el tapete público el asunto de las riquezas de la nueva oligarquía sandinista, como una manera de defenderse de los ataques del aparato de su mismo partido, que quiere aplastarlo porque se atrevió a querer disputar con Daniel Ortega la candidatura a la Presidencia de la República en las próximas elecciones. Por el bien de Nicaragua y por el honor de los mismos miembros honestos del FSLN, cuya reputación está en el suelo por el enriquecimiento desmesurado de quienes lo han utilizado como instrumento para su beneficio particular, Lewites y otras personas que tienen información sobre la inmensa fortuna de la nueva oligarquía sandino-orteguista deberían, como es su obligación moral, darla a conocer al pueblo de Nicaragua.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

La nueva oligarquía