JUEVES 3 DE MARZO DEL 2005 / EDICION No. 23740 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Cultura

Magdalena U. de Rodríguez

Con este título la señora Claudia Valle, Secretaria Adjunta de UNESCO, emite una serie de reflexiones sobre la cultura del país y sus probadas e indiscutibles debilidades.

Habiendo recibido hace apenas un mes la Dirección General del Instituto Nicaragüense de Cultura no me corresponde juzgar los manejos y procedimientos de los directores que me precedieron y sobre los que la señora Valle tiene mayores conocimientos para sustentar sus juicios.

Creo firmemente que mi inmediato antecesor ordenó por dentro la institución, a mi leal entender son contados los aspectos a los que haya de imponerse ordenamientos más precisos.

En cuanto a la trascendencia cultural que un instituto de cultura debe implantar, es clarísima su casi total ausencia en todas las disciplinas artísticas y por ende culturales en la nación nicaragüense. Poco o nula proyección, aislamiento, del instituto de lo que es objetivo primordial de su razón de ser son sus debilidades.

Ha sido un instituto de catacumba. Nos proponemos abrirlo, hacer realidad un viejo sueño compartido con Pablo Antonio Cuadra, (a quien Dios guarda) de crear consejos departamentales y municipales de cultura, abiertos y briosos, que nazca y tiemble el entusiasmo en cada filón artístico.

Difícil, dirán algunos, imposible pensarán los pesimistas, pero los artistas consultados y atraídos por la esperanza del cambio de actitud de esta dirección están contestes en que algo puede y debe pasar. No obstante las limitaciones económicas que padece tradicionalmente la cultura en Nicaragua, es ésta la institución estatal donde los salarios son simbólicos: secretarias que devengan un mil córdobas mensuales; guías mal pagados y que no pueden tender su gorra, como en Europa, diciendo: recuerde el guía, y diez y mil limitaciones, la voluntad expresa y coordinada que parte de esta nueva dirección de la Nueva Era, algo haremos ya lo hemos emprendido.

Crear mecenazgos, entre nicaragüenses sensibles, aprovechar los patrocinios de países amigos que colaboran históricamente a la cultura como Suecia, España, México, que ha permitido la restauración de la vieja Catedral. Colombia, Ecuador y México que nos están ayudando a restaurar, desde la pasada administración, la Colección Cortázar, y tantos otros a los que sólo hay que mover un poco, nos dicen que la cultura no está muerta, sólo duerme, ha dormido, despertémosla todos.

Directora General del Instituto de Cultura
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