Percepciones y realidades
Rodrigo X. Carreras
Existe la percepción, entre miles de inmigrantes y otras personas, de que el proyecto de ley de migración que actualmente está en la Agenda Legislativa de Costa Rica prohíbe a los inmigrantes sin permiso de trabajo laborar en Costa Rica, de que faculta a la policía de migración para ir a los lugares de trabajo, que obliga a los hoteles y hospedajes a reportar los extranjeros, que los extranjeros deben reportar su dirección y cualquier cambio, que prohíbe a empresarios y patrones a contratar ilegales y que impone sanciones a este delito. Esta percepción es válida. Costa Rica es el país que más inmigrantes recibe en América Latina y el quinto en el mundo.
Lo que no es válido, es la percepción de que estas medidas son nuevas. Así está estipulado en la ley vigente. Lo único nuevo es la tipificación del coyotaje, la reafirmación de los derechos de los inmigrantes consagrados en la Constitución en su artículo 19 (tanto así que se resguardan en un título aparte). Hay otras constituciones que reiteran los derechos exclusivamente para los nacionales y tan sólo de lado mencionan los de los extranjeros. Los invito a leer la ley vigente y el proyecto de ley. Asimismo comparar ambos documentos con leyes homólogas de otros países.
Tampoco es válida la suposición de distinguidos periodistas de que se deportarán masivamente extranjeros. La Sala Constitucional de Costa Rica resolvió, en meses anteriores, condenando al Estado mismo, declarar sin lugar la posibilidad de detenciones colectivas y ni qué decir masivas. Si bien en Costa Rica existe una cantidad más grande de migrantes nicaragüenses que de otras nacionalidades, no debe pensarse que la ley de migración es sólo para ellos. Es para todos los extranjeros y para los costarricenses que deseen viajar fuera de Costa Rica, a quienes para salir del país se les exige un pasaporte y una visa de salida, así como cumplir las leyes de los países que visiten.
Realmente lamento las experiencias del señor Pedro Rafael Gutiérrez Doña durante una vida de dificultades en Costa Rica. No sé si su experiencia se limita a andar por el Paso de la Vaca o si es el lugar más frecuentado por él.
Pero debo hacer algunas observaciones a lo que estimo errores de apreciación selectiva siendo Costa Rica el país que más extranjeros recibe de América Latina a pesar de ser de los más pequeños con mayor densidad demográfica. Es que Costa Rica, que vive del turismo, del comercio exterior y de la inversión extranjera directa, no puede darse el lujo de ser xenófoba.
Los costarricenses apreciamos y evaluamos a los nicaragüenses, quienes han buscado refugio, asilo y empleo en Costa Rica y quienes tanto han contribuido a nuestro país a lo largo de los años. Asimismo, se acoge y se ayuda a nivel estatal a miles de miles de nicaragüenses en asuntos de vivienda, salud, educación y nutrición.
Lamentablemente sí existe una sensación en algunos sectores de desgaste y de temor ante algunos extranjeros, actitud que las mismas percepciones y reacciones contribuyen a alimentar. Esto demanda que juntos trabajemos a educar mejor a nuestros ciudadanos tanto en la recepción como en los hábitos de visita.
El término “nica” no es invento costarricense y los nicaragüenses que conozco lo ostentan con orgullo. Hay nicaragüenses que han mancillado dicho término, aquí y allá con su conducta, pero son una minoría bulliciosa que han generado en algunos sectores temor y precaución. Hay costarricenses, en nuestro país que se comportan mal, en Nicaragua hay unos pocos en la cárcel, no hay una presencia significativa que genere xenofobia alguna. En Nicaragua se nos llama “tiquillos”, y ¿qué? No nos afecta. Normalmente se le agrega otro calificativo y después de un trago: ¡ni le cuento!
Me llama la atención que cineastas estadounidenses antes de preocuparse por la situación en su país o en Europa, o en países desarrollados de muy poca densidad poblacional, se preocupe por el país de América Latina, donde se respetan los derechos internacionales y que más recibe extranjeros adoptando medidas nuevas, modernas y acordes a los mecanismos y regímenes internacionales. No sólo se reciben nicaragüenses sino que una amplia diversidad cultural que enriquece a Costa Rica.
Cualquier nicaragüense al igual que los demás extranjeros son bienvenidos en Costa Rica, siempre que cumplan los requisitos legales y que observen las leyes, comportamiento y costumbres costarricenses. Los extranjeros que así lo hacen se adaptan a la forma tan diferente de vida de Costa Rica que conlleva actitudes de tranquilidad y solidaridad.
El autor es Embajador de Costa Rica en Nicaragua.

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