JUEVES 30 DE JUNIO DEL 2005 / EDICION No. 23856 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Atropellaron

Foto  
. Brasil “mató” con cuatro estocadas

Adriano, Ronaldinho y Maicon festejan el triunfo de Brasil sobre Argentina en la Final de la Copa Confederaciones.

 

Edgard Tijerino M.
deportes@laprensa.com.ni

Perspicaz, astuto, certero, sin compasión, así lució Brasil mientras construía una asombrosa ventaja de 4-0, que inutilizó el gol de Pablo Aimar a los 19 minutos del segundo tiempo, único testimonio estadístico de la inmensa capacidad de lucha que mostró Argentina buscando como estrechar la diferencia y convertirse en amenaza.

No, los gauchos se esforzaron al máximo, pero no tuvieron suficiente tiempo ni el necesario aliento para acercarse a la proeza. Brasil supo aguantar las embestidas y provocar desgaste, descartando la posibilidad de un milagro mayor que el logrado por el Liverpool.

El 4-1 final fue tan rotundo, como la rapidez, profundidad y resolución de Brasil, cuando atravesó por raptos de inspiración, en ruta hacia la conquista de la Copa Confederaciones.

Ni siquiera la humedad del terreno afectó la magia brasileña. Ese cuarto gol conseguido con el cabezazo hacia abajo de Adriano, fue producto de una serie de maniobras tan vertiginosas y precisas, que parecían salidas de la lámpara de Aladino.

La venganza es un plato que sabe mejor cuando se sirve en frío. No es textual, pero ¡qué buena frase la de Don Corleone!

Brasil hizo exactamente eso, trabajando con el oficio y la frialdad que se cultivan con la habilidad, la experiencia y la seguridad. Fue un ajuste de cuentas de la reciente derrota por 3-1 que los penta-campeones sufrieron en Buenos Aires, en la fase clasificatoria sudamericana.

Todo fue rápido. De pronto, Argentina se vio rodeada de fantasmas en el Waldstadion de Francfort.

Adriano y Kaká, dos fieras brasileñas que rugen en el futbol italiano, funcionaron como verdugos y ofrecieron una demostración de cómo resolver ecuaciones desde afuera del área, en cada uno de sus goles a los 11 y 16 minutos.

Temprano todavía, con las musculaturas aceitándose y la atención girando de un lado a otro, Adriano recibió una pelota desde la derecha, esquivó con destreza y seguridad la embestida de un defensa y se anticipó al cierre de otro, para hacer explosión con un cañonazo de zurda que dejó al arquero argentino Lux en la oscuridad, sin el menor chance. 1-0.

Cinco minutos después, con Argentina multiplicando esfuerzos en busca de efectivas contra-ofensivas, Brasil asesta una segunda estocada. Robinho tiene una pelota por la izquierda y la entrega horizontal a Kaká, que la raspa ligeramente y de inmediato consigue el perfil deseado, aprieta el gatillo con su derecha y sacude las redes de Lux, para ampliar la diferencia 2-0.

No terminaba de salir el inicio del segundo tiempo del congelador, cuando Ronaldinho, en la zona roja, enganchó con su botín derecho una pelota llegada desde la izquierda, y perforó a Lux, escalofriando el poste del otro lado. Apenas dos minutos del complemento, y Brasil se escapaba 3-0.

La presión continuó. Kaká, Lucio y Adriano, dispusieron de excelentes oportunidades, y Robinho, a los 12 minutos, dobló el travesaño con un poderoso remate. Sobre el minuto 19, los brasileños parecieron estarse moviendo sobre el pincel de Leonardo.

Cinco hombres trazaron sobre la alfombra magia pura. La bola se veía en cada pase más redonda hasta que tomó vuelo hacia la cabeza de Adriano, quien resorteó y la golpeó utilizando la frente, como un martillo. El estadio tembló de admiración.

MÉXICO SE FAJÓ

Con un gol de Michael Ballack en tiempo suplementario, México perdió 4-3 en tiempo extra con el local Alemania y no pudo terminar en tercer lugar.

Alemania anotó por medio de Lukas Podolski, Bastian Schweinsteiger, Robert Huth y Ballack a los 34, 41, 79 y 96 minutos, respectivamente.

La tropa de Ricardo Lavolpe marcó con Francisco Fonseca (40) y Jared Borgetti (58 y 85).
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