Líderes políticos
René García Baltodano
¿Quién es Daniel Ortega? Definitivamente no resulta fácil plasmar una imagen completa de este hombre en pocas palabras, pero sí puede el lector quedar muy claro de que lo único que él quiere es el poder.
En 1990, cuando el FSLN perdió las riendas del gobierno, Daniel Ortega prometió que gobernaría desde abajo. Al final cumplió su palabra. Ha llevado a cabo sus planes y lo ha hecho magistralmente, pues como filigrana tejió la red que ahora soporta todo el poder que indiscutiblemente posee.
Ortega sigue siendo tan nocivo para Nicaragua como lo fue durante el régimen totalitario que durante diez años dirigió. Ahora más, porque desde abajo no debe explicaciones a nadie. Muy astutamente posó sus manos sobre todos aquellos órganos del Estado y personalidades varias, que a la postre le permitirían hacer y deshacer a su antojo, sin que nadie le cuestionara o criticara.
Y es natural. Así es la disciplina vertical del Frente Sandinista, típica de organizaciones totalitaristas, la misma que lo ha mantenido donde está. Hoy, sin embargo, existen verdaderos líderes políticos que le hacen frente, pero todo depende del fanatismo con que los partidos elijan a sus candidatos. Los liberales arnoldistas, ciegos y cortos de mente sueñan aún con la gloria y el poderío de su “gran líder”, esgrimiendo a su favor que éste representa una fuerza viva de oposición a Daniel Ortega, y la salvación de Nicaragua frente a la amenaza comunista.
Alemán fue puesto en ridículo por la maquiavélica astucia de Daniel Ortega. Alemán y Ortega han demostrado que nada les interesa más que el poder, cueste lo que cueste, aún si eso significa desplegar arrogantemente y sin reparo los más sucios trucos y marrullerías, con los que mueven las cuerdas de sus serviles títeres. Son una vergüenza para Nicaragua, verdaderos traidores de la Patria y estandartes de la descomposición moral que aqueja a la sociedad.
“A pesar de ellos... Nicaragua volverá a ser República”, reza la caricatura de Manuel Guillén en homenaje a un histórico hombre. Yo también lo creo.

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