Árbol Nacional se salvó de extinción
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El árbol nacional se observa en la Avenida de las Naciones Unidas, en el Distrito Tres.
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Wilder Pérez R. nacionales@laprensa.com.ni
Lo que debió ser un honor para el madroño fue en realidad su condena de muerte en 1973. El 23 de agosto de ese año lo declararon Árbol Nacional de Nicaragua, pero desde entonces comenzaron a arrasarlo.
El madroño (Calycophyllum candidissimum) que en secreto servía para leña por su poca emanación de humo, y se usaba para construir carretas, cuñas para llantas, muebles y hasta para curar la diarrea, saltó a la fama convirtiéndose en uno de los preferidos para los depredadores, según el biólogo Kamilo Lara.
Él asegura que el avance de la frontera agrícola y los incendios forestales lo pusieron casi en peligro de extinción a inicios de los años noventa.
Hasta ahora no se han comprobado las razones que lo convirtieron en Árbol Nacional, pero Alma Zúniga, investigadora de los símbolos patrios, cree que tiene que ver con su aporte a la celebración de la Purísima Concepción de María y su inconfundible olor.
Ese olor ya casi era un mito hace 15 años, según Lara, pero varios organismos ambientalistas iniciaron fuertes campañas para salvarlo.
Se establecieron viveros de madroño en 28 alcaldías del país y fue sembrado en parques, bulevares, escuelas y cooperativas de la jurisdicción, y se realizaron concursos para premiar a la finca que tuviera más madroños.
“Hoy no hay bosques de madroño como en 1970, pero definitivamente hay más árboles que en 1990 cuando casi estuvo en peligro de extinción, ahora el madroño está más distribuido en todo el país”, afirma Lara.
El madroño se desarrolla a temperaturas de 26 grados centígrados, con promedio de precipitación anual entre 1,200 y 1,700 milímetros, entre los cinco y los 500 metros sobre el nivel del mar.
En Managua se pueden apreciar varios de estos árboles en la Avenida de las Naciones Unidas.

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