¡Tremendo secretario!
Guillermo E. Miranda Martínez
Todas las interrogantes, especulaciones y hasta una que otra pedantería que se planteó ante la llegada al país del señor Secretario de la OEA, quedaron despejadas ante la personalidad que demostró el ilustre visitante.
Creo sin temor a equivocarme que los últimos tres días de la semana de visita del señor Secretario de la OEA, fortalecieron grandemente la causa de la democracia y alejaron los nubarrones de violencia que nos amenazaban. Los nicaragüenses que amamos esta Patria, también pusimos nuestro granito de arena. La marcha por amor a Nicaragua fue imponente y demostró que aquí nadie tiene miedo.
Para decepción de muchos, con la visita de Insulza vimos a un secretario general, no un camarada. El periplo de entrevistas y movimientos que desplegó, nos demostró que venía convencido a cumplir a cabalidad su misión y la conferencia de prensa brindada antes de su partida también así lo demostró.
Entre las cosas que dejó sentadas podemos anotar las siguientes. Primero. Que estaba completamente justificada la solicitud del presidente Bolaños al invocar la carta democrática, ya que él dejó bien claro que había identificado en Nicaragua una profunda crisis en los poderes del Estado. Segundo, a pesar de la descortesía de don Daniel de hacer esperar al señor secretario hasta la hora que le dio la gana, Insulza visitó a los del FSLN y no se les levantó hasta que no quedó claro cuáles eran sus pretensiones. Con el PLC sucedió lo mismo, desgraciadamente éste últimamente anda queriendo lo mismo que quiere el Frente Sandinista.
El tercer punto que creo es importante señalar, es la definición que dio Insulza de garante. Eso de que el garante no es más que un escucha entre dos partes en diálogo, le quedó muy bien. Pero yo creo que hay garantes de garantes y cuando un garante se deja adular demasiado de una de las partes corre el riesgo de no oír bien de uno de sus dos oídos. El cuarto elemento que el secretario Insulza señaló es que él considera que apenas las partes se están desahogando, y que está dispuesto a seguir escuchándolos por separado o juntos cuando así lo estimen conveniente. Pero que en Nicaragua la solución era política y no por la vía de las leyes. Yo creo que el secretario se dio cuenta que parte del problema son quienes hacen las leyes y quienes las hacen cumplir y ese binomio junto descalifica la solución por la vía aparentemente legal.
Como quinto punto, creo que dejó marcada una raya cuando dijo que los problemas no se dan de la noche a la mañana, y que esperaba que nada sucediera que dificultara más la búsqueda del anhelado consenso. A propósito, quién quiere apostar que no volvemos a ver a ningún juez ni diputado y mucho menos a los nuevos funcionarios de la Sisep, volándose la cerca de las instituciones del Estado. Aunque dice mi barbero que por esos noventa y tantos millones que van a controlar, él es capaz de salir corriendo como loco por las calles.
Ya para finalizar, mi consejo para el señor presidente Bolaños es el siguiente. Si usted se vuelve a sentar al diálogo a como estaba antes, pierde. Si usted no logra el involucramiento de la OEA para que nos ayude a encontrar una salida civilizada, pierde. Si usted no incluye a los partidos políticos parlamentarios, pierde. En resumen, si usted no logra que la sociedad en su conjunto lo ayude seremos muchos los que seguiremos viendo los toros de largo y desgraciadamente si usted pierde, habremos perdido todos lo nicaragüenses. Personalmente creo que la crisis que estamos viviendo es gravísima, no creo que nadie quiera más derramamientos de sangre y un poco de humildad y sentido común podrían hacer la diferencia.
El autor es vocero oficial del Partido Resistencia Nicaragüense

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