Reportajes especiales
El fundador de la educación gratuita en Managua
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Mausoleo ya restaurado de la familia morales, donde están los restos del Maestro Gabriel, en el Cementerio San Pedro. Falleció el 10 de agosto de 1888.
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Roberto Sánchez Ramírez Especial para LA PRENSA Academia de geografía e historia de Nicaragua rsanchez@managua.gob.ni
El Maestro Gabriel Morales Largaespada fue el fundador de la educación gratuita en la ciudad de Managua. Nació el 18 de mayo de 1819. Desde muy joven se destacó por su disciplina y costumbres de mucha austeridad, se consagró completamente a la educación y nunca contrajo matrimonio.
A los 19 años, sobre la calle Candelaria, la misma que pasaba en el costado sur del Palacio Nacional, ahora de la Cultura, abrió una escuelita donde se impartía la clase usando el mismo método con que se daba el Catecismo. Durante muchos años, cantidad de niños recibieron la enseñanza elemental de parte del Maestro Gabriel, como era conocido en la vieja Managua.
Cuando Managua fue elevada a ciudad el 24 de julio de 1846, la municipalidad acordó concederle un humilde salario, hecho que le ocasionó muchos disgustos, pues el celo y la envidia provocaron una campaña en su contra por no ser maestro titulado, viéndose obligado a presentar un examen.
ALUMNOS DEL MAESTRO
El Maestro Gabriel no solo impartió clases a los niños pobres, también las familias pudientes pusieron a sus hijos en la humilde escuelita, llegando varios de ellos a desempeñarse como Presidentes de la República, diputados, senadores, ministros de Estado, sacerdotes, entre ellos el general José Santos Zelaya López, Luis E. López, Rodolfo Espinoza R., César Solís, Félix Pedro Largaespada, José Dolores Rodríguez, Marcial Solís.
El Maestro Gabriel falleció el 10 de agosto de 1888. Su muerte fue inscrita en el Registro Civil en el libro 0003, página 135, partida 527, en poder de la Alcaldía de Managua. Los funerales se realizaron el día 12, iniciando en las primeras horas de la mañana. Fue tan grande la multitud y tantos los discursos que el féretro llegó al Cementerio San Pedro casi al anochecer.
En ese tiempo el ataúd llevaba cintas de color negro, las del Maestro Gabriel las llevaron don Adrián Zavala, ministro de Instrucción Pública; general Isidro Urtecho, comisario de la Reserva; doctor Pedro González, subsecretario de Gobernación; don Pedro Ortiz, subsecretario de Instrucción Pública; los señores Rafael Cabrera y Salvador Chamorro.
El humilde maestro recibió honores del Cuerpo Militar y la Banda Marcial. El obituario publicado en La Gaceta señala que el funeral fue apoteósico y entre los personajes que dijeron discursos figuran: Indalecio Bravo, José Dolores Rodríguez, Pablo Chamorro, Dionisio Duarte, Luis E. López, José Gregorio Avilés, Salvador Lezama, Esteban Escobar, Juan Manuel Arce, Serapio Orozco y Jorge Bravo.
Por iniciativa del doctor Luis E. López, diputado y ex alcalde de Managua, quien fuera su alumno, se mandó a construir un monumento de mármol a Italia. El conjunto escultórico, si bien es hermoso y de gran calidad artística, tiene varios errores históricos, ya que el Maestro Gabriel nunca impartió clase de saco, sino en camisa, y los niños no eran tan elegantes como el que aparece en el monumento.
En el terremoto del 31 de marzo de 1931, el monumento resultó dañado, la municipalidad de Managua lo trasladó al Parque San Antonio, cuando don Rafael Villavicencio era presidente del Comité Ejecutivo del Distrito Nacional. Este parque fue también conocido como el Jardín de los Poetas.
En el terremoto del 23 de diciembre de 1972, la iglesia de San Antonio que contenía la capilla de la imagen de la Sangre de Cristo, se derrumbó. El parque quedó en abandono, vándalos y pandilleros destruyeron el monumento. Después quedó encerrado dentro del Parque de ferias. Otro monumento dañado fue el de la recordada profesora, doña Leonor García Vda. de Estrada, más conocida como “doña Leito”.
Hace tres años, la Alcaldía de Managua inició la restauración del monumento, comenzando con la figura del Maestro y el niño, luego se desmontó pieza por pieza para trasladarlo a los talleres de la empresa Pascualini. Recientemente se trasladó de nuevo al Cementerio San Pedro, donde el 29 de junio, Día del Maestro se celebrará la restauración.
Durante muchos años, los colegios de Managua acostumbraban visitar el monumento en el Parque San Antonio, ahora nuevamente, por disposición del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, delegaciones de maestros y estudiantes visitarán el monumento los 29 de junio, aunque el Maestro Gabriel se merece sea con más frecuencia.
Recién se aprobó la Orden Maestro Gabriel, anualmente será impuesta a los educadores más destacados de Nicaragua. Esta bien, pero mas importante es que se mejore el salario de los maestros, el trato sea más respetuoso, el estado de escuelas y aulas esté acorde a la dignidad de profesores y alumnos. Debe equilibrarse el estímulo moral con el material.
ESPECIAL GRATITUD
Durante mi vida he tenido ejemplares y extraordinarios maestros en la Escuela Superior de Varones de Masatepe, en el Instituto Nacional Central Ramírez Goyena, en el Instituto Pedagógico de Diriamba y en la Universidad Centroamericana. También tuve oportunidad de ejercer el magisterio en diferentes centros de enseñanza, incluyendo el Seminario Nacional.
Mi relación con el gremio de educadores ha sido siempre estrecha, en especial las jornadas contra el somocismo para que se hiciera justicia al magisterio nacional, en la década de 1970. Sin embargo, cuando hago números y me limito a dos maestros, concluyo con los nombres de Guillermo Rothschuh Tablada y Carlos Fonseca Amador, a cuya presencia me uní en el Instituto Ramírez Goyena, hace cincuenta años.
Guillermo, joven maestro, originario de Juigalpa, Chontales, además de ser el director, también daba clase de literatura. Carlos, recién bachillerado en el Instituto de Matagalpa, no era maestro graduado, pero sí nos enseñó mucho desde su puesto de bibliotecario, también prestándonos los libros que guardaba en el armario metálico y que compraba con grandes sacrificios.
Con Guillermo aprendí a abrir los libros, a disfrutarlos, a alimentarme para llegar a escribir. Carlos, con su ejemplo se convirtió en libro de inacabable lectura. Tratar el tema de el Día del Maestro y no citar a ambos sería un texto incompleto. Gracias a ellos por contribuir en gran medida a que aprendiera a pensar como hombre libre y valorar la verdad.

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