Discuten pena de parricida
Luis Eduardo Martínez M. CORRESPONSAL / MATAGALPA sucesos@laprensa.com.ni
La titular del Juzgado Primero de Distrito de lo Penal de Juicios de Matagalpa, Karla Emilia Sáenz Terán, todavía estudia el acuerdo al que llegaron el Ministerio Público y el defensor de un joven procesado por el delito de parricidio.
En virtud del convenio, la Fiscalía pidió a la judicial cambiar la tipificación del delito de parricidio por el de homicidio preterintencional e imponer la pena mínima para este tipo de ilícito, establecida en tres años de presidio al procesado Agustín Blandino Suazo, acusado por la muerte de su progenitora, Máxima Suazo Hernández.
El acuerdo está basado en el principio de oportunidad procesal y también contempla que el procesado sea atendido sicológica o siquiátricamente para que decline de sus presuntas intenciones suicidas.
TRAGEDIA
La muerte de la señora Máxima Suazo Hernández se registró el pasado 17 de abril en la comarca Wibuse, 10 kilómetros al sur del poblado de San Dionisio. Un disparo de revólver calibre 38 le impactó en el pecho y le segó la vida inmediatamente.
Dos días después, mientras estaba recluido en las celdas preventivas del Complejo Judicial de Matagalpa, esperando ser presentado y acusado ante los tribunales, Blandino Suazo relató a LA PRENSA que nunca tuvo intención de matar a su progenitora.
TRATABA DE SUICIDARSE
En esa ocasión, Blandino dijo que el día de la tragedia tenía intenciones de suicidarse, que andaba ebrio y que la señora Suazo quiso quitarle el arma cuando se disparó accidentalmente.
Dos meses después, esa fue la versión que prevaleció para que el Ministerio Público y el esposo de la víctima y padre del procesado, José Natalio Blandino Hernández, éste último como parte ofendida, aceptaran el acuerdo con la defensa de Agustín Blandino.
Para la Fiscal departamental en Matagalpa, Erlinda Aragón, en el caso “lo que se ha dicho es que no había voluntad de matar a ningún familiar, menos a la madre, sino que él (Blandino Suazo) quería suicidarse. Pero, al intervenir la madre para tratar de evitar la desgracia para su hijo, se dispara el arma, porque el arma está en mal estado, y entonces es que sucede la desgracia”.
“El hombre (Blandino Suazo) después quiso matarse, pero la familia, el mismo padre y los hermanos lo amarraron para evitarlo”, dijo la fiscal.
Agustín Blandino Suazo fue entregado a la Policía por su propio padre y desde el día del crimen se encuentra recluido en la celdas preventivas de Matagalpa.
PENA MÍNIMA
La Fiscalía ha solicitado que el delito sea cambiado de parricidio por el de homicidio preterintencional, e imponer la pena mínima para este tipo de ilícito, establecida en tres años de presidio. Además, Agustín Blandino Suazo recibirá atención sicológica para que desista de sus intenciones de suicidarse.

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